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¿Crees que por ser “Miembro Diamante” te regalarán noches de hotel? ¡Piénsalo otra vez!

Lobby de hotel con ambiente acogedor, mostrando la recepción y un letrero con horarios de check-in.
Un lobby de hotel cálido y acogedor, donde los huéspedes suelen preguntar por check-ins anticipados. Descubre la realidad de gestionar reservas en nuestro último blog.

¿Alguna vez has pensado que por tener una tarjeta de “miembro” en tu hotel favorito te mereces todo gratis y a cualquier hora? Prepárate, porque hoy te cuento la cruda realidad del mundo hotelero, donde ni ser “Miembro Roca Brillante” te salva de pagar una noche extra si llegas antes de tiempo. Esta es la historia de cómo los programas de recompensas, lejos de hacerte VIP, pueden convertirte en el cliente menos especial de todos.

Ser miembro “ultra plus shiny” NO es la llave mágica

En Latinoamérica, al igual que en otros lugares del mundo, los programas de fidelidad están por todas partes: supermercados, farmacias, aerolíneas… ¡y, por supuesto, hoteles! Muchos piensan que al juntar puntos y alcanzar el nivel “platino, oro o diamante”, tendrán trato de celebridad. Pero la realidad es otra, y los recepcionistas lo saben de sobra.

En un conocido foro de anécdotas hoteleras, un recepcionista desahogó su frustración: varias veces por semana recibe llamadas a la madrugada de huéspedes que, aunque su reserva empieza “mañana”, ya van en camino y quieren entrar a la habitación horas antes. Y claro, cuando les dicen que eso implica P-A-G-A-R una noche extra, la respuesta típica es: “¡Pero soy Miembro Roca Brillante!” Como si eso fuera un pase mágico para dormir gratis.

Uno de los comentarios más celebrados lo resume perfecto: “Tenemos una regla: si el auditor nocturno sigue aquí, todavía cuenta como la noche anterior. Después, tal vez tengas suerte. Pero si llegas 14 horas antes… vas a pagar, así seas el rey de los ‘miembros’”. ¿Te suena familiar?

Los programas de recompensas: ¿bendición o maldición?

Los programas de puntos no son malos en sí. Está padre acumular noches gratis o sacar descuentos, pero el problema surge cuando la gente cree que el mundo gira a su alrededor solo por tener un plástico con su nombre. Un usuario lo dijo clarito: “A veces creen que por ser ‘Superpapa Patata’ tienen derecho hasta al estacionamiento gratis, ¡y luego reclaman cuando les cobran los $75 del valet!”

Otro forista, con mucha picardía, contó que en su hotel sí dan descuento a miembros, pero muchos ponen cara de “pikachu sorprendido” porque esperaban que con su súper nivel les regalaran la estancia: “¿Quieres el cuarto gratis, o a un precio tan bajo que el hotel pierda dinero?”

Y ojo, hay quienes sí valoran los pequeños beneficios. Como el que confesó que su mayor felicidad era recibir las dos botellas de agua gratis del programa, más que cualquier upgrade. “Dame mi agua y no escucharás ni un quejido sobre mi estatus diamante”, bromeó. ¡Prioridades, señores!

El arte de exigir… y la realidad de la hospitalidad

Claro, hay quienes llegan humildemente y agradecen cualquier ayuda. Un comentarista latino compartió: “He llegado de madrugada y pago lo que sea por una cama y una ducha. La hospitalidad me curó la soberbia”. Otro, que viaja por trabajo, lo confirmó: “Sé que mi ‘estatus’ sirve para puntos y a veces un snack, pero entiendo que todo depende de la disponibilidad. No espero milagros”.

Pero no faltan los que llegan a las 2:30 de la mañana, quieren cuarto en planta baja, exigen trato VIP y, al final, terminan en el último piso porque “es lo que hay”. Como dijo el recepcionista original: “Llegas a las 2:30 am, tomas lo que hay. No es un buffet libre de habitaciones”.

En la cultura latina, donde a veces prima el “yo conozco al gerente”, no está de más recordar que los hoteles venden noches, no caprichos. Un comentario lo dijo con toda la sabiduría criolla: “Qué fácil: te quedas una noche extra, pagas una noche extra. No hay ciencia”.

¿Y si cambiamos la actitud?

Una de las cosas más curiosas que señalan los trabajadores hoteleros es que, muchas veces, los más exigentes ni siquiera son los que más viajan. Los verdaderos expertos saben cómo funciona el juego: preguntan con educación, aceptan un no, agradecen el esfuerzo y pagan lo que corresponde. Los “turistas de fin de semana” son los que creen que su membresía los convierte en reyes del hotel.

Por eso, la próxima vez que viajes y quieras llegar antes, piénsalo dos veces antes de sacar la carta de “miembro diamante”. Mejor pregunta con amabilidad, y si te toca pagar, pues ni modo. Como dice el dicho: “Donde manda capitán, no gobierna marinero… ni aunque traiga tarjeta de puntos”.

¿Tienes alguna anécdota graciosa de hoteles y huéspedes exigentes? ¿Eres de los que pide la botella de agua gratis o el upgrade a suite presidencial? Cuéntalo en los comentarios y sigamos riéndonos juntos de las locuras del mundo hotelero. ¡Y recuerda: ser buen huésped vale más que cualquier membresía!


Publicación Original en Reddit: No, You're Not Getting An Extra Night For Free