Crónicas del hotel de nunca acabar: cuando los huéspedes parecen inquilinos eternos
Trabajar en la recepción de un motel puede sonar sencillo, ¿no? Recibir a los clientes, entregar llaves, y listo. Pero, ¿qué pasa cuando los “clientes” dejan de ser pasajeros y se convierten prácticamente en parte del mobiliario? Así le pasa a muchos recepcionistas en moteles de bajo perfil, donde los huéspedes de larga estadía se vuelven una especie de familia incómoda, medio chismosa y, a veces, ¡hasta insoportable!
Si alguna vez pensaste que trabajar en una gasolinera era todo un reto, espera a conocer la jungla que es la recepción de un motel lleno de inquilinos con historias dignas de una novela de misterio. Hoy te cuento un caso real, sacado del baúl de Reddit, que te hará pensar dos veces antes de juzgar ese trabajo “fácil”.
Cuando el motel se vuelve tu segunda casa… aunque no quieras
En muchos países de Latinoamérica, sobre todo en las grandes ciudades, hay hoteles y moteles baratos que reciben a personas en situación vulnerable, algunas apoyadas por programas gubernamentales. No es raro encontrar a quienes llevan años viviendo allí, como si el motel fuera un condominio barato.
Así lo relata un usuario de Reddit, quien trabaja en un motel de esos que uno solo visita por necesidad. “Tenemos huéspedes que viven aquí desde 2019, casi todos por algún programa del gobierno”, cuenta. El problema es que, con el tiempo, estos “huéspedes permanentes” empiezan a tratar a la recepción como si fuera la tienda de la esquina, pidiendo de todo: desde bombillas hasta papel higiénico extra, y exigiendo atención personalizada.
Pero, ojo, no todo es pedir y pedir. También buscan conversación, confianza y, a veces, hasta confiesan sus penas más profundas. Como dice el protagonista: “Antes era más joven y buena onda, me llevaba bien con todos, pero ahora ya no quiero ser tan abierto. Se ponen demasiado cómodos y terminan contándote cada cosa…”.
El arte de poner límites sin perder la cortesía
Muchos de los que han trabajado en hoteles “de batalla” coinciden: hay que aprender a ser un poco rudo, pero sin perder el profesionalismo. Como comenta una usuaria: “He aprendido que tienes que ser algo cortante. No grosera, pero sí dejar claro que no quieres platicar. Si estás de turno nocturno, ni dejas que se queden en el lobby. Antes era la más amable y solo terminaba en situaciones incómodas”.
En México, por ejemplo, diríamos que hay que aplicar la clásica de “con permiso, voy a seguir con mi chamba”, o el famoso “¿Le puedo ayudar en algo más? Porque tengo que ir a revisar la lavandería”. Así, de manera educada pero directa, se evita que la charla se extienda y se mantiene el respeto.
Un comentario muy latino dice: “Tienes que poner tu cara de ‘no estoy para pláticas’, como cuando tu tía la metiche quiere sacar chisme en plena reunión familiar”. Y así, con una sonrisa forzada y la mirada en el reloj, se sobrevive al turno.
¿Por qué no cambian de trabajo? La gran pregunta existencial
Muchos lectores de la historia en Reddit coinciden: la mejor solución, aunque suene cruda, es buscar otro empleo. “Ese tipo de lugares suelen estar en picada, mejor salte de ahí antes de que termine peor”, sugiere uno. Y el propio protagonista responde que está buscando algo mejor, de preferencia en un hotel más grande y formal, como un Marriott (sí, de esos donde los huéspedes sí se van después de unos días).
Sin embargo, cambiar de trabajo en estos tiempos no es tan fácil como parece. “Estoy en California y la cosa está dura, fui a mil entrevistas y nada. Tomé el trabajo que me ofrecieron más rápido”, dice el protagonista. Y, seamos sinceros, en Latinoamérica tampoco es que las oportunidades caigan del cielo. Por eso, mientras se encuentra algo mejor, toca aguantar y aprender a navegar las aguas turbulentas de la recepción.
Estrategias para no perder la cabeza (ni la sonrisa)
Aquí algunos consejos prácticos, adaptados al estilo latino, para sobrevivir en la recepción sin volverse loco:
- Mantén la distancia profesional: No te cuentes todo ni aceptes que te cuenten todo. Usa frases como “Disculpe, tengo que atender otras tareas” o “¿Algo más en lo que le pueda ayudar?”
- No te confíes demasiado: Recuerda que, aunque algunos parezcan inofensivos, siempre hay quien busca sacar ventaja. Como diría tu abuela: “Desconfía y tendrás salud”.
- Busca apoyo en tus compañeros: Si tienes compañeros de turno, cúbranse las espaldas. A veces, un simple “¿Me ayudas con este huésped?” puede salvarte de una conversación eterna.
- Nunca dejes de buscar algo mejor: Como aconseja la comunidad de Reddit, aunque tengas el trabajo “soñado”, no bajes la guardia y sigue echando ojo a nuevas oportunidades.
Un trabajo para valientes (y para quienes saben poner límites)
En resumen, trabajar en la recepción de un motel de larga estadía puede ser todo un reto, lleno de historias dignas de telenovela, personajes que parecen salidos de una serie de Netflix y situaciones que pondrán a prueba tu paciencia y tu capacidad de poner límites.
¿Has trabajado en un lugar así? ¿Tienes alguna anécdota digna de contar? Cuéntanos en los comentarios, porque si algo nos sobra en Latinoamérica, son historias para compartir y reírnos juntos de las locuras de la vida laboral.
¡No te olvides! Si conoces a alguien que trabaje en recepción, dale un abrazo, porque seguro lo necesita.
Publicación Original en Reddit: Annoying long-term guests