Crónicas de un consultor techie: Hackeando camiones, escuelas… ¡y mi propio viaje de trabajo!
¿Alguna vez imaginaste que tu trabajo te llevaría a espiar camiones con una laptop y un ramillete de antenas, mientras el dueño del vehículo te mira como si estuvieras invocando a los extraterrestres? Pues así empieza la última aventura de Lawtechie, uno de los narradores favoritos de la comunidad tecnológica de Reddit.
Esta historia no solo es una dosis de humor geek y anécdotas de consultoría tecnológica, sino también un recordatorio de lo surrealista que puede ser la vida cuando trabajas en ciberseguridad. Prepárate para una travesía entre dispositivos inseguros, roadtrips de película, y un toque de cultura laboral muy reconocible para quienes vivimos en Latinoamérica.
De la oficina a la carretera: Cuando el trabajo se vuelve roadtrip
Todo comenzó durante la pandemia, ese periodo en el que muchos nos volvimos expertos en home office y el tráfico solo existía en Zoom. Lawtechie, quien detesta volar (y seamos honestos, ¿quién no ha soñado con evitar los aeropuertos?), decide que es mucho mejor manejar más de 1,900 kilómetros antes que subirse a un avión. El pretexto: una consultoría presencial que requiere a tres expertos, pero, entre líneas, una excusa perfecta para emprender la ruta con música, paisajes de otoño y una convertible.
Aquí, muchos nos sentiríamos identificados: ese arte de avisar al jefe directo pero cruzar los dedos para que los de arriba no se enteren que estamos "trabajando" mientras paseamos, y que el viaje no cuenta como vacaciones. Como diría cualquier Godínez latino: “¡Aquí nadie pide vacaciones, jefe, si todo es por el bien del cliente!”
El CopperBolt y el arte de hackearte a ti mismo
La anécdota da un giro cuando entra en escena el CopperBolt, un aparato todólogo para escuelas y bibliotecas: servidor, filtro de contenidos, almacenamiento y hasta sistema de cámaras, todo en una cajita mágica. El cliente quiere saber si es seguro… o si es una puerta abierta para los ciberdelincuentes.
Lawtechie y su colega Óscar (el joven tester estrella) reciben un par de estos dispositivos para desmenuzarlos. Entre reuniones y pendientes, Lawtechie arma su laboratorio casero y, en su entusiasmo de hacker, termina conectándose a una red abierta llamada “CopperBolt-2BB048”. Al entrar a la página de administración, crea usuarios como si nada… hasta que se da cuenta de que ¡acaba de hackear su propio aparato! Un momento de “facepalm” digno de cualquier techie latino: ese instante en el que “la regué, pero mínimo me di cuenta antes que nadie más”.
Óscar, entre bromas y lanzamientos de souvenirs corporativos (¿quién no tiene una pelota antiestrés con logo de proveedor?), ayuda a descubrir el origen del problema: según cómo se configura el CopperBolt (vía asistente de Windows o por la web), puede quedar una red abierta lista para ser explotada. Como diría cualquier abuelita: “Por andar de listo, te pasó lo que te tenía que pasar”.
Hackear en movimiento: ¿Quién dijo que no se puede atacar un camión en carretera?
La historia se pone mejor cuando Lawtechie recuerda otro cliente del sector automotriz, que desarrolla sistemas de conducción autónoma para camiones. Ellos, confiados, piensan que nadie puede hackear un dispositivo que va rodando a toda velocidad. Pero ¿acaso los hackers latinos no hemos escuchado historias de “el que no arriesga no gana”? Lawtechie desempolva su laptop Frankenstein, llena de cables, tarjetas WiFi y Bluetooth, lista para interceptar señales en plena carretera. Porque, como bien dice él, “esto es mi trabajo, ¡y encima me pagan por hacerlo!”.
En Reddit, varios usuarios se rieron con esta parte. Uno comentó: “Esto es como la feria de ciencias de secundaria, pero con consecuencias reales”. Otros extrañan las historias de Lawtechie por sus finales de suspenso: “¡Otra vez nos deja colgados con un ‘continuará’!”
La comunidad opina: Entre cliffhangers y nostalgia techie
Como en toda buena historia que se respeta en internet, los comentarios no se hicieron esperar. Muchos reconocen el estilo inconfundible de Lawtechie: “Leí esto y pensé, este tipo me suena… ¡es Lawtechie!”; otros bromean con los finales abiertos que siempre deja: “Me encantan sus historias, pero esos cliffhangers me matan”.
Hay quienes se identifican con el ambiente de oficina pospandemia, entre plantas muertas y calendarios atrasados: “Eso sí es una auténtica escena zombie, solo faltaba la luz parpadeante”. Y no faltan los que, entre risas, le piden actualizaciones como si esperaran el siguiente capítulo de una telenovela: “¡Por favor, danos el desenlace ya!”
En Latinoamérica, donde el ingenio y la picardía son parte del ADN laboral, estas historias resuenan: desde el clásico “yo lo arreglo con veinte líneas de código” hasta el arte de reportar problemas sin comprometerse a resolverlos gratis. Porque todos sabemos que aquí, el que no improvisa, no sobrevive.
Conclusión: ¿Quién dijo que la vida techie era aburrida?
La próxima vez que veas a alguien hurgando en un camión con una laptop y un montón de antenas, no pienses que está loco: tal vez solo está haciendo su trabajo… y divirtiéndose en el proceso. Historias como la de Lawtechie nos recuerdan que, en el mundo techie, siempre hay espacio para la aventura, la risa y, claro, para un buen “continuará”.
¿Has vivido alguna anécdota similar en tu trabajo? ¿Te ha tocado descubrir una falla por accidente? ¡Cuéntanos tu historia en los comentarios y sigamos dándole sabor a la comunidad techie latina!
Publicación Original en Reddit: This is my job! I'm actually paid to do this!