Crónica de un turno incendiario: Cuando la gerencia brilla por su ausencia en el hotel
¿Alguna vez has sentido que tu trabajo es como ver un incendio en cámara lenta, pero nadie tiene ni una cubeta de agua? Pues prepárate, porque la historia de hoy es digna de una telenovela… ¡pero con menos glamour y más estrés! Imagina llegar a tu hotel favorito y encontrarte con un solo pobre alma en la recepción, mientras el gerente desaparece más que la quincena antes del día 15.
Te prometo que esta anécdota te va a recordar a ese primo que "es jefe" pero nunca aparece cuando hay problemas, o a los clásicos jefes que solo existen en las fotos de la pared. Vamos a sumergirnos en el caos hotelero y a reírnos (para no llorar) de lo que pasa cuando la “manglement” hace de las suyas.
¿Gerente? ¡¿Qué es eso se come?!
En muchos trabajos de Latinoamérica, todos conocemos al jefe que aparece solo para las fotos del aniversario, pero nunca cuando hay que arremangarse. En este hotel, el equipo de recepción apenas tiene tres personas, un “casi-gerente” que ni saluda y una gerente general (GM) que, como el cometa Halley, solo se deja ver cada 75 años… o eso parece.
El relajo empezó cuando una de las recepcionistas, con toda la responsabilidad del mundo, avisa desde las 7 de la noche que no podrá cubrir su turno de las 7 de la mañana. Llama al hotel, se lo cuenta a la compañera y hasta deja mensaje para la gerente. ¿Respuesta? Silencio total, como si hubiera gritado en medio del desierto. Su compañero, buen samaritano, también intenta contactar a la GM, pero nada. Al final, la recepcionista nocturna, con cara de “¿y ahora quién podrá defenderme?”, la busca cuarenta minutos antes del turno, y solo recibe un: “Sí, es verdad, no puedo ir. Suerte, amiga”.
En palabras de un usuario que comentó la historia: “Gerente desaparecida por 12 horas, y la de la noche sin idea de cómo hacer el turno de día. Solo queda cruzar los dedos y rezar”.
Manglement: Cuando la dirección solo dirige el caos
Aquí la palabra “manglement” (una deformación de management, pero con el espíritu de “mangle”, que en inglés significa destrozar) es tan exacta que da risa y tristeza a la vez. Uno de los comentarios más aplaudidos lo resume así: “La falta de respuesta de la gerente es totalmente intencional. Es su forma de forzar a los empleados a ‘arreglárselas’ y así ella nunca tiene que poner la cara”.
Y claro, en muchos ambientes laborales latinos, hemos vivido esos líderes que solo aparecen cuando hay premios, pero cuando hay bronca, ni sus luces. El colmo es que, como dice otro comentario, “si te despiden por faltar, ¿quién va a cubrir los turnos? La lógica brilla por su ausencia”.
En el hotel de la historia, ni siquiera hay jefa de camareras (housekeeping manager), así que la pobre “night gal” tuvo que aprender en 5 minutos lo que debería tomar una semana. “Solo explícale cómo asignar las habitaciones y dile que le pida ayuda a la de lavandería”, fue el consejo de la veterana. Y, por si fuera poco, ¡había 70 habitaciones que entregar ese día! Dicen que en esos momentos solo queda invocar a todos los santos y rezar por sobrevivir al turno.
El arte de sobrevivir en el trabajo… y conservar la dignidad
En los comentarios, varios empleados de hoteles de todo el mundo compartieron sus propias tragedias. Uno contó cómo su gerente no contestaba ni aunque el hotel estuviera en llamas, mientras otro relató que una vez tuvo que irse al hospital y aun así su jefe le reclamó por no llamar directamente. “Eso de pasar el mensaje al compañero no vale, tienes que avisarle al jefe aunque esté en la luna”, decían.
Pero la verdadera joya de la historia es la actitud de los trabajadores: ayudan a los compañeros, hacen lo que pueden y no dejan tirada la chamba… aunque la gerencia se esconda como si jugara a las escondidas con premio mayor. Como dijo el propio autor de la historia: “No es mi culpa que la gerente no haga su parte. Yo avisé, seguí el procedimiento y hasta de más, estando enferma”.
Y, claro, no faltó quien sugiriera que si la despiden, hasta le harían un favor: “Que te despidan sería lo mejor. Así podrías buscar algo donde sí valoren tu esfuerzo”.
¿Y ahora quién podrá salvarnos?
Al final, la moraleja de esta historia es más común de lo que quisiéramos: muchos en Latinoamérica hemos visto empresas donde los empleados son los que sacan el barco a flote mientras los “manglement” se hacen los invisibles. Es como cuando en una fiesta familiar todos trabajan menos el tío que solo aparece para servirse otra copa.
Pero, ¿qué hacer? Como bien dijeron varios en los comentarios, lo importante es no dejarse explotar ni asumir responsabilidades que no te tocan. Si el jefe no aparece, que venga él a atender el mostrador, ¡tan fácil como eso! Y si la situación ya es insostenible, buscar otro trabajo donde sí te valoren puede ser la mejor salida.
Porque al final, lo más triste de ver un “dumpster fire” laboral es saber que los que más lo sufren son quienes sí ponen corazón y sudor en su trabajo. Pero también, como buenos latinos, sabemos reírnos del caos y sacar chistes hasta del desastre, porque si no, ¿quién aguanta?
¿Te ha pasado algo parecido en tu trabajo? ¿También tienes historias de “manglement” nivel telenovela? Cuéntanos en los comentarios, que aquí sí te vamos a leer (y no como ciertos gerentes).
Publicación Original en Reddit: I think I'm watching a dumpster fire go down.