Compré una casa y los vecinos querían que arreglara su bronca con los antiguos dueños
¿Quién no ha soñado alguna vez con comprar la casa perfecta? Pero, ¿y si al mudarte tus nuevos vecinos llegan no sólo con un pastel de bienvenida sino con todo un repertorio de quejas... ¡y esperan que tú les soluciones la vida? Así arranca la divertida y surreal experiencia de un usuario de Reddit que, sin querer, se vio envuelto en una telenovela de barrio, con una fuente monumental, chismes de pasillo y una pizca de venganza al estilo “yo también tengo cosas mejores que hacer”.
El jardín de los horrores (o de los excesos)
Todo comenzó hace unos diez años, cuando el protagonista de nuestra historia encontró la casa ideal: espaciosa, con los cuartos perfectos para su familia, y un detalle muy especial para su mamá que ya no podía subir escaleras. Pero… ¡ay, el jardín! El patio trasero era lo que en México llamaríamos “demasiado show”: una fuente monumental, riachuelos de piedra, estanques artificiales y más ornamentos que en una fiesta patronal. Para cualquiera amante de la jardinería, eso podría sonar a paraíso, pero para él era más bien un dolor de cabeza visual y de mantenimiento. Desde el principio su plan era sencillo: quitar todo y dejar el espacio más funcional.
Pero como en toda buena historia de barrio, la vida tenía otros planes.
Vecinos: esos seres mágicos que siempre tienen algo que decir
No pasó mucho después de la mudanza cuando tocaron a la puerta dos vecinos del fondo. En vez de “bienvenido al vecindario”, soltaron un maratón de quejas: que si la fuente hacía ruido, que si atraía bichos, que si los antiguos dueños eran unos pesados… Hasta criticaron cosas que a nuestro protagonista sí le gustaban del lugar. Al principio, él les siguió la corriente, pero pronto se hartó y les soltó un “sí, tengo mucho que hacer aquí atrás”, más por zafarse que por ganas de socializar.
Y aquí es donde la historia se pone buena: de repente, la idea de quitar la fuente perdió prioridad. Como comentó después el propio protagonista, “pues resulta que sí podía vivir con el jardín así… durante años”. Una de las respuestas más populares en Reddit lo resumió con humor mexicano: “Es como cuando vas a lavar los trastes y llega alguien a decirte que los laves… ¡y de repente se te quitan todas las ganas!”
Eso tiene nombre, y no sólo en español. Un usuario compartió que en alemán seguro hay una palabra para esto, aunque otro explicó que en psicología se llama “reactancia”: ese impulso de hacer lo opuesto cuando alguien te dice qué hacer, sólo por llevar la contraria. Y en América Latina, ¿quién no ha sentido eso cuando la suegra sugiere cómo educar a los hijos, o cuando el vecino quiere opinar sobre tu jardín?
La cruda realidad de las fuentes: la belleza cuesta (y mucho)
En los comentarios, el debate fue intenso. Algunos decían que una fuente y un estanque sonaban como el paraíso, imaginando aves y mariposas visitando el jardín. Pero la realidad es menos romántica: “El único ‘animalito’ que se aparecía era el mosquito”, confesó el protagonista. Otros usuarios compartieron sus propias historias: estanques que se convierten en criaderos de bichos, bombas y filtros que se descomponen, y el gasto constante de tiempo y dinero. Una comentarista lo puso así: “Es como tener una pecera gigante afuera… pero sin la parte divertida”.
No faltó quien dijera que prefiere ir al parque a disfrutar de una fuente ajena y ahorrarse el trabajo. Y es que en Latinoamérica, donde el patio suele ser el espacio de la carne asada, el fútbol casero y el descanso, pocos quieren pasarse la vida limpiando piedras o peleando con algas.
¿Venganza? ¿O simplemente resistencia pasiva?
Aunque muchos lectores esperaban una historia de venganza épica, aquí la venganza fue más sutil, casi accidental. Al dejar la fuente intacta durante años, el protagonista se “castigó” un poco a sí mismo, pero también evitó darle gusto a los vecinos metiches. Como escribió uno de los comentaristas: “A veces la venganza viene en plato frío… o en patio mojado”.
Finalmente, llegó la pandemia y, con tiempo de sobra, el protagonista por fin quitó la fuente y todo el circo de piedras. Y no, nadie le dio las gracias. Pero como él mismo aclaró después, ni lo esperaba; su comentario era una broma. Lo que sí quedó claro es que, al final, cada quien debe decidir qué quiere en su casa… y no dejar que los vecinos, por muy insistentes que sean, manden sobre tus espacios.
Reflexión final: ¡Cuidado con los vecinos y sus “sugerencias”!
En nuestros países, donde el chisme es casi deporte nacional y todos creen tener la receta perfecta para el jardín, la historia de este usuario es más común de lo que parece. El mensaje es claro: no dejes que las broncas ajenas se conviertan en tu problema, y si vas a hacer cambios en tu casa, que sean por ti… ¡no por quedar bien con el vecindario!
¿Y tú, has tenido alguna vez vecinos así de metiches? ¿O eres de los que prefieren el jardín sencillo y fácil de mantener? Cuéntanos tu historia (¡sin miedo, aquí nadie te va a exigir que cortes el árbol ni que quites la fuente!).
Publicación Original en Reddit: Bought a house, neighbors didn’t like previous owners and tried to make it my problem