¿Check-in o llamada? La tragicomedia de atender huéspedes pegados al celular en la recepción
¿Alguna vez has ido a un hotel y al llegar a la recepción, viste a alguien haciendo check-in… pero sin quitarse el celular de la oreja? O peor, con el altavoz encendido, hablando como si estuviera en el mercado de la esquina. Si esto te resulta familiar, no estás solo: es una de las situaciones que más desesperan a quienes trabajan en hoteles, y hoy te traigo el lado B de esta historia, contado por quienes la viven todos los días tras el mostrador.
Prepárate para descubrir cómo los recepcionistas de hotel enloquecen (y a veces se divierten) con los clientes multitask, esas criaturas modernas incapaces de pausar la llamada ni siquiera para recibir la llave de su habitación. ¿Listo para reírte y reflexionar sobre la etiqueta (o falta de ella) en el mundo de la hospitalidad?
“Por favor, termine su llamada antes de acercarse a la recepción”: entre el drama y la comedia
En Latinoamérica, la calidez y el trato personal son casi sagrados. Aquí, uno espera que en la recepción te reciban con una sonrisa, te pregunten cómo estuvo tu viaje y te expliquen hasta qué tipo de pan dulce hay en el desayuno. Pero, ¿cómo hace un recepcionista cuando el huésped ni se inmuta porque está pegado al WhatsApp, la llamada con la suegra o, peor aún, viendo videos en altavoz?
El usuario u/LegRevolutionary6203, un recién iniciado en el mundo hotelero, lo resume con gracia: cada vez que atiende a alguien absorto en plena llamada, la gestión se vuelve eterna. Tiene que interrumpir a cada rato para pedir identificación, explicar el costo, el depósito, dónde es el desayuno, y al final… ¡el cliente se molesta porque “lo interrumpen”! Surrealista, pero cierto.
Algunos empleados optan por la pasiva-agresividad elegante: “No quiero interrumpir, así que espero a que termine su llamada”, con el tono de profe de secundaria. Otros, más directos, simplemente dicen: “Avíseme cuando esté listo para hacer el check-in”, y atienden al siguiente en la fila. Como diría tu abuelita: “El que mucho abarca, poco aprieta”.
Tips, anécdotas y memes: lo que opina la comunidad
Las redes sociales no perdonan, y este tema desató una lluvia de confesiones y consejos. Un usuario cuenta que en su panadería de Ciudad de México pusieron un cartel: “Por favor, termine su llamada antes de hacer su pedido”. Otro, desde un hotel en Argentina, relata que si el cliente no cuelga, él simplemente atiende a la persona que sigue, “sin culpa, porque todos merecen atención”.
Un comentario que se volvió favorito fue el de un recepcionista que, cuando el huésped le dice “no, está bien, puedes seguir”, responde sin titubear: “En realidad, no está bien”. ¡Qué valentía! Y es que no falta quien, tras no prestar atención por estar en el celular, luego reclama porque “nadie le explicó nada” o pregunta por tercera vez la contraseña del WiFi. Como dirían en Colombia, “¡no dan pie con bola!”.
Muchos trabajadores coinciden: “No soy un robot de check-in, ni tengo ranura en la frente para que metas tu tarjeta”, y otros incluso fantasean con leyes que prohíban el altavoz en público… ¡Casi como manejar despacio en el carril rápido! ¿Quién no ha querido hacer lo mismo alguna vez?
¿Falta de educación o reflejo de los tiempos modernos?
Aquí viene la reflexión de fondo: ¿es solo mala educación o es que vivimos tan acelerados que nos cuesta desconectarnos cinco minutos? En muchos países latinos, la interacción humana es parte esencial del servicio. No importa si estás en un hotel boutique en Cartagena o en una cadena de negocios en Monterrey, el trato cara a cara sigue siendo la norma.
Sin embargo, la tecnología nos ha vuelto impacientes. Queremos todo YA y a veces olvidamos que al otro lado hay una persona, no un cajero automático. Como comenta una dueña de cafetería en Lima: “Estoy pensando en poner un letrero que diga ‘te atenderé cuando termines tu llamada’”. Y no le falta razón: al final, la atención personalizada es parte del encanto latino.
Pero no todo es queja. Algunos recepcionistas confiesan que, en días de mucho estrés, les da cierto placer decirle al cliente ausente: “Cuando esté listo, me avisa”, y ver cómo se apuran a colgar. Y si se ofenden… bueno, como dice el dicho, “el que se enoja pierde”.
¿Qué harías tú si fueras el recepcionista?
La próxima vez que viajes y llegues a la recepción, recuerda: la persona detrás del mostrador no es parte del mobiliario ni un asistente virtual. Es alguien que quiere ayudarte, pero necesita tu atención… aunque sea por cinco minutos. ¿Te imaginas ir al banco o al médico y no quitar el celular? Pues aquí aplica igual.
¿Tú cómo manejarías a los huéspedes pegados al celular? ¿Eres de los que pueden esperar, o eres multitask hasta para recibir la llave? ¡Cuéntanos tu experiencia! Y si eres recepcionista, comparte tus mejores anécdotas; seguro tienes historias dignas de una telenovela.
Al final, todos salimos ganando si hay un poquito más de consideración y, por qué no, sentido del humor. Porque en la recepción del hotel, como en la vida, a veces hay que saber cuándo colgar… y cuándo reírse.
¿Has vivido algo parecido? Déjanos tu comentario y comparte este artículo con ese amigo que “no suelta el celular ni para dormir”. ¡Nos leemos en la próxima historia detrás del mostrador!
Publicación Original en Reddit: Guests on the phone while at front desk