Cuando arreglar el problema... ¡te mete en más problemas! La historia de un cable y una lección en TI
A todos nos ha pasado: te dan una tarea complicada, le echas ganas, resuelves el problema como todo un héroe y… ¡zas! Resulta que tu “ingeniosa” solución es, en realidad, un boleto directo a deshacer todo lo que hiciste. Hoy te traigo una historia tan real como divertida, perfecta para quienes han tenido que improvisar en el trabajo (o en la vida) solo para descubrir después que había un reglamento de 300 páginas que nadie leyó.
Esta es la crónica de cómo un joven técnico en Australia, con más entusiasmo que experiencia, terminó cavando su propio problema—literalmente—por querer ayudar y aprender. Y sí, aunque esto ocurrió en las antípodas, cualquiera que haya trabajado en una oficina en Latinoamérica se va a sentir identificado con el clásico “¡tú arréglalo, que luego vemos!”… hasta que llega el jefe.