Aventuras en la recepción: cuando el huésped se convierte en narrador (y en profeta)
Todos pensamos que ir a un hotel es como entrar a un pequeño reino de comodidad, donde el estrés se queda en la puerta y solo importa disfrutar. Pero ¿te imaginas ser testigo directo de esas historias locas que suelen contar los recepcionistas? Pues eso me pasó a mí el fin de semana pasado y, la verdad, todavía me río cada vez que lo recuerdo.
La historia arranca con una escapada familiar: mi hijo, mi prometido (que vino de otro estado) y yo, listos para pasar unos días cerca del aeropuerto. Lo curioso es que, aunque nunca he trabajado en un hotel, soy fan de esos relatos de recepcionistas donde cada día es una novela diferente. Así que, sin querer, terminé siendo protagonista y narrador de una de esas anécdotas dignas de compartir.