Cuando reservas de más y acabas corriendo: historias de recepción que te harán reír (o llorar)
Si alguna vez has trabajado en la recepción de un hotel, sabes que no hay dos días iguales. A veces el lobby parece una novela de realismo mágico: clientes que aparecen de la nada, llamadas a medianoche y situaciones que, si las cuentas, nadie te las cree. Pero otras veces, las decisiones apresuradas te dejan con cara de “¿por qué no me esperé un poquito más?”. Hoy les traigo una historia que le pasó a un colega gringo, pero que perfectamente podría ocurrir en cualquier hotel de México, Colombia, Argentina o cualquier rincón de Latinoamérica donde los hoteles son trincheras y los recepcionistas, guerreros.