Cuando un entrenador de fútbol juvenil se cree el dueño del aeropuerto (y nadie lo aguanta)
¿Alguna vez te ha tocado lidiar con esos clientes que piensan que tienen corona, capa invisible y el derecho divino a todo? Si trabajas en hoteles, aeropuertos, restaurantes o cualquier servicio al cliente en Latinoamérica, seguro ya sabes de lo que hablo. Y si no, agárrate, porque la historia de hoy te va a sacar más de una sonrisa… y tal vez un par de recuerdos de tus propias batallas en la trinchera laboral.
Imagina la temporada alta de fútbol y hockey infantil: equipos enteros de niños, familias, coaches… y todo ese caos invadiendo hoteles y aeropuertos como si fueran hinchas de la Selección en el clásico. Pero ojo, en esta ocasión, los niños son un amor. El problema es otro: el entrenador. El típico adulto que, por tener un título y un par de millas acumuladas, quiere que todos le hagan reverencias.