La noche en que el sistema del hotel colapsó y sobrevivimos solo con papel y lápiz
¿Alguna vez te has sentido como si estuvieras en una telenovela, pero en vez de amores prohibidos, el drama gira en torno a computadoras rebeldes y huéspedes impacientes? Así fue la madrugada en la que, siendo auditor nocturno en un hotel de 60 habitaciones, nuestro sistema de gestión (el famoso PMS) decidió tomarse unas vacaciones… sin avisar. Eran apenas las dos de la mañana de un martes cualquiera, y lo que parecía una noche tranquila se convirtió en una película de suspenso con un toque de comedia negra.
Imagina: 35 huéspedes llegando en las próximas seis horas, sin reservas visibles, sin asignación de cuartos, sin sistema de cobro. Solo yo, mi fiel bolígrafo y un montón de papelitos que pronto se convirtieron en mi única esperanza.