El termostato, el cabello y la “Karen”: Crónica de una queja hotelera que se salió de control
Trabajar en la recepción de un hotel es como ser árbitro en una final de fútbol: todo el mundo te mira, todos creen tener la razón y, cuando menos lo esperas, alguien grita “¡foul!” aunque no haya pasado nada grave. Así fue el turno de un recepcionista en un hotel de más de 400 habitaciones que, entre el desfile de huéspedes saliendo, se topó con una de esas historias que uno termina contando en la sobremesa.
¿La causa del drama? La temperatura del cuarto estaba a 24°C (una calidez más de primavera que de verano) y un misterioso cabello en el baño. Pero lo divertido vino después, cuando la huésped –con actitud de “Karen” internacional– decidió dar “retroalimentación” con sabor a regaño y una pizca de superioridad.