Cuando el cliente se equivoca y culpa a todos… menos a sí mismo
¿Te ha pasado que cometes un error, lo sabes, pero buscas a quién echarle la culpa? Bueno, en los hoteles eso es pan de cada día. Hoy te traigo una anécdota digna de telenovela, donde un viajero experimentado termina enredado en sus propias trampas digitales, y el pobre recepcionista, con la paciencia de un santo, solo observa el espectáculo.
Porque, seamos sinceros, en Latinoamérica todos tenemos ese amigo o tía que, después de mandarse una metida de pata, te suelta un: “¡Es que nadie me avisó!” o “¡Eso nunca me había pasado!”. Pues esta historia de hotel es el ejemplo perfecto… y tiene más de una lección para todos los que alguna vez reservamos en internet.