El huésped que pidió tres abrazos: Crónica de una noche surrealista en recepción
Trabajar en la recepción de un hotel puede ser como subirse a una montaña rusa sin cinturón: nunca sabes qué te espera en el siguiente giro. Algunos llegan con historias de vuelos retrasados, otros con maletas perdidas, y hay quienes simplemente buscan una cama cómoda. Pero de vez en cuando, hay un huésped que rompe todos los esquemas y te recuerda por qué el turno nocturno es territorio de lo insólito.
Esta es la historia de una recepcionista en un hotel de “caché”, de esos donde hasta el aire acondicionado parece tener modales. Una noche, como cualquier otra, todo marchaba en calma… hasta que la app de chat interno del hotel soltó una notificación que cambiaría el tono de la velada.