Mi tercer turno en recepción: sangre, sustos y un huésped que casi se muere… pero no
¿Alguna vez has sentido que la vida te lanza una escena digna de telenovela justo cuando apenas vas calentando el café? Así fue como empezó mi tercer turno matutino como recepcionista de hotel: con el corazón en la garganta y un huésped desmayado en un charco de sangre. No, no es el tráiler de una serie de suspenso, es solo un día más en el mundo de la hospitalidad, versión “¡qué rayos está pasando aquí!”.
Hoy te cuento una de esas historias que parecen inventadas; pero te juro por la Virgen de Guadalupe que fue real. Y como buen chismoso, no me puedo quedar callado. Así que prepárate, porque esta es la clase de anécdotas que hacen que trabajar en hotelería sea tan impredecible como la vida misma.