El drama de la “cobija para niños”: cuando un huésped convierte el hotel en su guardería
Trabajar en la recepción de un hotel es como ser el árbitro en una final de barrio: todos te reclaman, nadie te da las gracias y cada quien jura tener la razón. Entre huéspedes simpáticos, turistas despistados y uno que otro personaje intenso, el personal de recepción vive historias dignas de telenovela. Pero lo que ocurrió con la famosa “cobija para niños” llevó la paciencia al límite y nos dejó una gran lección sobre cómo lidiar con clientes que se comportan peor que un niño en plena rabieta.