Cuando la “cara de pocos amigos” llega a la recepción: Crónica de un check-in inolvidable
Todos los que hemos trabajado de cara al público sabemos que la recepción de un hotel es como la sala de emergencias de la paciencia: nunca sabes quién va a entrar ni con qué ánimo. Y aunque uno intenta poner su mejor sonrisa, hay días en que la vida te regala personajes dignos de una telenovela… o de una lucha libre. Hoy les traigo una historia que no solo me sacó canas verdes, sino que me dejó reflexionando sobre lo que es tener “cara de pocos amigos” y cómo sobrevivir cuando el check-in parece ring de box.