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Historias de la Recepción

Año Nuevo en el motel: cuando la rutina se convierte en telenovela

Vestíbulo oscuro de un motel con luces parpadeantes durante un apagón en la víspera de Año Nuevo en el desierto.
Al sonar la medianoche en la víspera de Año Nuevo, nuestro acogedor motel se transformó en una escena de película, con luces tenues y un caos inesperado. Esta imagen fotorrealista captura el momento en que un apagón nos dejó en la oscuridad, pero el espíritu de la noche siguió brillante mientras los huéspedes se reunían para compartir historias y risas en medio de la tormenta.

Todos pensamos que trabajar en la recepción de un motel dos estrellas sería aburrido, ¿no? Tipo, ver pasar las horas, atender a uno que otro huésped despistado y, si acaso, pelearte con la impresora porque no quiere sacar la factura. Pero la realidad puede ser más loca que cualquier telenovela mexicana. Hoy te traigo una historia de esas que uno escucha y piensa: “por esto cobran extra en la frontera”.

Era Año Nuevo, justo cuando todos queremos abrazar a la familia, brindar con sidra (o con lo que haya) y empezar el año con buena vibra… pero en este motel del desierto, la fiesta arrancó diferente.

¿Cariño, jefe o falta de respeto? El debate de los apodos en la atención al cliente

Ilustración amistosa en 3D de un hotel del sur con personal acogedor y huéspedes de larga estancia disfrutando su tiempo.
Esta vibrante imagen en 3D captura la cálida hospitalidad de un hotel del sur, reflejando el ambiente amigable que buscamos crear para nuestros huéspedes de larga estancia. Al igual que mis raíces en un pequeño pueblo de Kentucky, creemos en hacer que todos se sientan como en casa.

En Latinoamérica, ¿quién no ha escuchado un “mi reina”, “jefe”, “corazón” o “mi amor” en la panadería, el súper, o hasta en trámites de gobierno? Para muchos es una muestra de calidez y cercanía. Pero, ¿qué pasa si ese mismo “cariño” se cruza con alguien que no lo siente igual? Hoy traigo una historia curiosa, que explotó en redes, sobre cómo un simple apodo puede desatar un verdadero debate cultural y hasta existencial. ¿Te animas a descubrir por qué llamar “cariño” puede ser tan polémico como pedirle al reggaetón que no hable de amores imposibles?