¿Me dieron gato por novio? La vez que una huésped confundió el hotel (o la realidad)
Trabajar en la recepción de un hotel es como ser el árbitro en un partido de fútbol llanero: te toca ver de todo, desde jugadas maestras hasta goles en propia puerta. Pero hay días en los que la vida se pone creativa y te presenta historias dignas de una telenovela… o de un episodio de “La Rosa de Guadalupe”. Hoy les traigo una anécdota que parece sacada de un guion, pero fue 100% real: la vez que una huésped llegó buscando a su “novio” y terminó enfrentándose a la cruda realidad… o a un buen “catfish”.