Descalzos en el hotel: ¿valentía, costumbre o toque de locura?
Imagina que trabajas en la recepción de un hotel y de repente ves a un huésped cruzando el lobby, completamente descalzo, con una bata blanca abierta y el cinturón colgando como si fuera un adorno de carnaval. No puedes evitar preguntarte —aunque nunca lo digas en voz alta—: ¿por qué alguien haría esto? ¿Acaso el suelo del hotel es una pista de yoga o un spa secreto?
Bienvenido al fascinante universo de los huéspedes sin zapatos, una especie que parece multiplicarse en los hoteles, desafiando la lógica, la higiene y hasta el sentido común latinoamericano.