Cuando los equipos deportivos juveniles invaden el hotel: ¡no es un parque, señores!
¿Alguna vez has pensado que trabajar en la recepción de un hotel podría ser aburrido? ¡Ja! Permíteme contarte una historia digna de una telenovela, con todo y gritos en los pasillos, comida volando y padres que creen que el hotel es una guardería de lujo. El otro día, me tocó ser el “auditor nocturno” y recibí el relevo en la última noche de un grupo que, honestamente, me hizo pedirle a todos los santos que ya se fueran. ¿La razón? Un equipo deportivo juvenil que se creyó dueño y señor del hotel, mientras los padres miraban para otro lado… o peor, ¡se unieron al desorden!