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Historias de la Recepción

¿Se puede hacer check-in sin hacer check-in? Aventuras en la recepción de hotel

Escena cinematográfica de un mostrador de recepción de hotel con un huésped frustrado en altavoz, ilustrando el caos del check-in.
Un vistazo cinematográfico al caos de los check-ins en hoteles, donde un huésped frustrado lucha por recordar los detalles de su reserva. ¿Logrará encontrar su reserva?

Hay noches en recepción que parecen eternas, especialmente cuando todo está tranquilo y uno piensa que nada raro va a pasar. Pero basta que llegue un personaje para que la calma se convierta en chisme de pasillo. Así empezó mi martes: lento, aburrido… hasta que entró él, hablando a gritos por altavoz y con aire de “yo soy la ley”.

Cuando decir “no” en un hotel es la mejor jugada: la historia de Habibi y el estacionamiento

Si alguna vez has trabajado en la recepción de un hotel durante el turno nocturno, sabrás que la noche es un universo paralelo. Entre el desfile de personajes únicos y las historias que parecen sacadas de una telenovela, siempre hay clientes que creen que el mundo gira alrededor de ellos. Hoy te traigo la historia de uno de esos huéspedes “insoportables” —o como decimos en México, un “nefasto”—, que aprendió a la mala que en la vida, y especialmente en la recepción, también se vale decir “NO”.

“¿Me puede dar una habitación limpia?”: Las peripecias del personal de hotel frente a las preguntas más absurdas

Si alguna vez trabajaste en la recepción de un hotel, seguro te tocó escuchar la clásica frase: “¿La habitación está limpia, verdad?”. Uno pensaría que esta pregunta es broma, pero no… ¡es el pan de cada día! Y no falta quien quiera asegurarse de que no lo vayan a mandar a la “habitación del terror”, como si en el hotel guardáramos un cuarto especial lleno de telarañas, polvo y, por supuesto, fantasmas.

Lo más divertido es que, aunque algunos lo dicen medio en broma, otros lo preguntan con esa carita de “más vale prevenir que lamentar”, como si el recepcionista tuviera poderes mágicos para decidir el destino de cada huésped según su “nivel de desconfianza”. Hoy vamos a reírnos (y reflexionar) sobre esta costumbre tan curiosa y universal, adaptada a nuestro sabor latino.

El Rey de los Diamantes: Cuando el cliente se cree dueño del hotel

¿Alguna vez has conocido a alguien que, por tener una tarjeta de puntos dorada, se siente como si fuera el rey del mundo? Pues prepárate para conocer la historia de “El Rey de los Diamantes”, un huésped que llevó el concepto de “cliente exigente” a otro nivel y nos hizo recordar por qué en los hoteles, a veces, el verdadero circo no está en el lobby… sino en la fila de check-in.

Si tú también has trabajado en atención al cliente, seguro te sentirás identificado. Y si eres de los que viaja y cree que los puntos de tu membresía valen más que el respeto y la paciencia, ¡ojo! Esta historia podría servirte de espejo.

¡Confusión total en la recepción! Cuando nadie entiende nada en el hotel

Ilustración en 3D estilo caricatura de un personaje confundido descubriendo a alguien en una habitación misteriosa.
En esta vibrante escena en 3D, nuestra protagonista se sorprende al encontrar a un visitante inesperado en la habitación. ¡Acompáñanos en la confusión en la parte 2 de nuestra historia!

Trabajar en la recepción de un hotel puede ser como estar en el centro de una telenovela: a veces toca ser psicólogo, a veces niñera, y otras tantas… ¿detective? Si alguna vez pensaste que la vida tras el mostrador era monótona, esta historia te va a sacar una sonrisa (o por lo menos, un buen “¡no puede ser!”).

Hoy les traigo la segunda parte de una anécdota real de esas que solo pueden pasar cuando el sentido común decide tomarse vacaciones. ¿Listos para el chisme? Porque esto tiene más vueltas que novela de las 9.

Cuando un huésped no entiende el “no”: historias insólitas desde la recepción de un hotel

Trabajar en la recepción de un hotel puede parecer tranquilo para quienes sólo ven el lobby reluciente y la sonrisa del personal, pero la realidad es otra. Aquí no sólo se reciben llaves y se recomiendan restaurantes; también se lidia con personajes dignos de telenovela. Hoy te cuento la historia de Jason, un joven de 22 años que aprendió a la fuerza que, aunque la cortesía es la regla, también hay que defender los propios límites, incluso en situaciones que parecen inofensivas… hasta que dejan de serlo.

Imagina que llegas a tu trabajo como cualquier día, listo para atender huéspedes y resolver problemas de wi-fi, cuando de repente te enfrentas a una situación incómoda: una señora insiste, una y otra vez, en darte un abrazo. Y cuando te niegas, no sólo te tacha de antipático, ¡sino que te acusa de esparcir odio! ¿Qué haces? Bienvenido al lado oscuro de la atención al cliente.

El día que acepté imprimirle un documento a un huésped... y casi me arrepiento para siempre

¿Alguna vez has pensado que ayudar a un huésped en plena madrugada sería algo sencillo? Yo sí. Pero después de una noche larga de café, papeles y archivos misteriosos, me quedó claro que, en los hoteles, nada es tan fácil como parece. Hoy te comparto esa historia que me hizo reflexionar sobre los límites entre ser buena onda… y ser el “compuñero” de la recepción las 24 horas.

¡No, no me estás haciendo un favor! Crónica de una huésped imposible en el hotel

En el mundo de la hotelería, hay huéspedes para todo: los que agradecen cada detalle y los que, francamente, parecen creer que el hotel se construyó solo para ellos. Y si alguna vez has trabajado de cara al público, sabes de lo que hablo. Hoy te traigo una historia que parece sacada de una telenovela, pero sucedió en la vida real, en la recepción de un hotel en plena boda, con el lobby convertido en escenario de un pequeño (gran) drama.

Prepárate, porque esta no es la típica queja por la almohada dura o el cuarto frío. Aquí el protagonista es... ¡el desayuno! Pero, como diría cualquier abuelita, “donde hay comida, hay pleito”.

El drama de las botellas de agua en hoteles: ¿derecho, lujo o locura?

Personal de recepción feliz en un hotel, celebrando el fin de las botellas de agua de cortesía para los huéspedes.
En un momento cinematográfico de alegría, el equipo de recepción celebra el pequeño cambio que ha iluminado su día: ¡no más solicitudes interminables de botellas de agua! En su lugar, los embajadores ahora disfrutan de amenidades de bienvenida personalizadas, haciendo que cada interacción en la recepción sea un poco más especial.

¿Quién iba a pensar que algo tan sencillo como una botella de agua podría ser motivo de tantas anécdotas en los hoteles? Si alguna vez has trabajado en recepción o simplemente has sido huésped curioso, sabrás que el agua embotellada puede convertirse en el bien más codiciado del lugar. Hoy te traigo una historia tan real como graciosa, inspirada en un hilo de Reddit que abrió la caja de Pandora sobre las botellas de agua gratis en los hoteles de Estados Unidos. Prepárate para reír, sorprenderte y quizás, replantearte tu próxima petición en la recepción.

Cuando ir al hotel equivocado se convierte en deporte extremo: la odisea del 'D hotel

Ilustración caricaturesca en 3D de un empleado de hotel confundido lidiando con problemas de reservaciones en el Hotel D.
En esta divertida escena en caricatura 3D, nuestro empleado de hotel se siente abrumado por los problemas de reservación en el Hotel D. ¡Descubre cómo los malentendidos pueden llevar a experiencias sorprendentes para los huéspedes y la importancia de la claridad en la comunicación!

¿Alguna vez te has perdido buscando tu hotel después de un vuelo agotador? Imagina llegar a la ciudad, pedir un Uber y terminar en tres lugares distintos antes de encontrar tu destino final… ¡y todo por no leer bien el nombre del hotel! Hoy te traigo una anécdota digna de telenovela, con un toque de comedia y una pizca de frustración: la historia del hombre que desafió la lógica hotelera en Canadá y terminó perdiendo tiempo, dinero y, sobre todo, paciencia.

Si eres de los que alguna vez confundió el “Hotel Centro” con el “Hotel Centro Plaza” o el “Hotel Avenida” con el “Hotel Avenida Norte”, prepárate para sentirte identificado… o reírte a gusto con la desgracia ajena.