De hotel de cadena a boutique: mi salto al vacío (y al café frío) en la hotelería
¿Alguna vez has sentido que tu trabajo es como una telenovela sin final, con drama, risas y uno que otro “plot twist” inesperado? Pues así es trabajar en la recepción de un hotel, y más aún cuando eres el encargado de que todo funcione mientras el resto del mundo duerme (o se va de fiesta). Hoy te traigo una historia real digna de cualquier sobremesa, sobre cambio, cansancio y un poquito de locura hotelera: la de un gerente que, tras años de jornadas maratónicas y huéspedes peculiares, decidió dar el salto a un hotel boutique.
Si alguna vez has sentido que tu jefe te sabotea más que el primo en la piñata, o que los turnos dobles ya son parte de tu ADN, este relato es para ti. Ponte cómodo, sírvete un café (o algo más fuerte, si el turno fue largo) y acompáñame a descubrir qué hay detrás del mostrador… y de la decisión de cambiar de rumbo.