¿Por qué nadie me avisó? Crónica de una noche en el mostrador de hotel
Hay noches en las que trabajar en la recepción de un hotel puede sentirse como estar en un episodio de La Rosa de Guadalupe… pero sin el viento milagroso. Entre huéspedes amables, otros despistados y los que parecen vivir en su propio universo paralelo, siempre hay historias dignas de compartir. Hoy les traigo una anécdota tan real como absurda, que seguro hará reír (o llorar) a cualquiera que haya trabajado cara al público en Latinoamérica.
Imaginen esto: son las dos de la madrugada en un hotel del corazón de una ciudad famosa, cuna de Outkast y epicentro de eventos masivos. La ciudad entera está llena. Entra una pareja en modo "última esperanza", buscando una habitación como si fuera oro puro.