Cuando el lavavajillas casi se convierte en horno: aventuras insólitas en la recepción de un hotel
Todos sabemos que trabajar de noche en la recepción de un hotel es como estar en una película de comedia, pero con menos presupuesto y más café. Los turnos nocturnos suelen ser tranquilos, casi monótonos: café recién hecho, tienda surtida, inventario en orden y uno que otro huésped madrugador. Pero a veces, cuando el reloj marca las horas más lentas, llega esa llamada telefónica que te recuerda que la vida siempre tiene un as bajo la manga… o un huésped con ideas más creativas que una telenovela mexicana.