¿Te portas como niño? Pues te trato como tal: la pequeña venganza en la oficina que todos soñamos
¿Quién no ha tenido un jefe que parece más un niño berrinchudo que un verdadero líder? Todos conocemos a ese personaje que grita, patalea y exige cosas imposibles como si estuviera pidiendo un juguete nuevo en Navidad. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo sería darle una probadita de su propia medicina? Hoy te traigo una historia que ocurrió en una oficina cualquiera, pero que podría haber pasado perfectamente en la CDMX, Buenos Aires, Lima o Bogotá.
Porque sí, la venganza puede ser dulce... pero la venganza chiquita, esa que te arranca una sonrisa y te deja el alma ligera, es la mejor de todas.