Venganza campestre: Cuando la paciencia se moja bajo la lluvia
Hay momentos en la vida laboral en que el caos se convierte en rutina, y lo único que queda es tomárselo con humor. Imagina estar en medio del campo, con un calorón de esos que te hacen sudar hasta el apellido, sin agua, sin luz, y con un compañero que no para de quejarse. Justo cuando crees que ya nada puede empeorar, la naturaleza decide regalarte una tormenta de esas que te dejan empapado hasta el alma. ¿Qué harías tú? ¿Mantenerte estoico o buscar el lado divertido de la situación? Esta es la historia de cómo un grupo de compañeros de trabajo, cansados de tantas quejas, decidió darle una pequeña lección a su colega más necio.