Cuando pedir “Asterix” en tu presentación termina en una comedia digna de Goscinny y Uderzo
En toda oficina latinoamericana siempre hay, mínimo, un compañero terco y otro que presume de saberlo todo. Y si los juntas en una misma sala con una computadora de por medio, lo que debería ser una simple presentación de PowerPoint puede terminar convertido en una escena digna de una tira cómica.
Hoy les traigo una historia que parece sacada de las oficinas de cualquier empresa en México, Colombia o Argentina… pero que sucedió en una de marketing en Inglaterra. Y vaya que los protagonistas se lucieron con su necedad, su orgullo y, claro, con su sentido del humor (aunque fuera involuntario). ¿Listos para reír y, de paso, aprender algo sobre la importancia de escuchar bien… y de no pelearse con los sabelotodo?