Cuando el sargento pide pelea… y el minero acepta: Una lección de respeto militar
En toda familia siempre hay una historia de esas que se cuentan entre risas y asombro en las reuniones, y la que hoy te traigo es digna de película. Imagina llegar a tu primer semana de entrenamiento militar, con nervios, miedo y la ropa nueva que aún no te queda del todo bien. De repente, te topas con un sargento de voz tronante y un carácter más duro que un bolillo del día anterior. Pero lo mejor viene cuando alguien se toma demasiado en serio eso de "resolverlo como hombres". ¿Te suena a historia de cuartel? Pues agárrate, porque esto va de cómo la soberbia se puede desinflar más rápido que una piñata en cumpleaños de barrio.