Casi caigo en la trampa: una noche con los estafadores de hoteles
¿Alguna vez has sentido ese frío en la espalda cuando sabes que algo anda mal, pero no logras poner el dedo sobre qué es? Pues prepárate un cafecito porque esta historia de recepción nocturna en hoteles podría pasarnos a cualquiera, especialmente a los que trabajamos mientras el resto del mundo duerme.
Imagínate: son casi las dos de la mañana, el lobby está en silencio absoluto, y mientras calientas tu cena en el microondas, el teléfono suena. Del otro lado de la línea, un supuesto técnico de soporte te urge, con voz apurada, para que “actualices el sistema antes de la auditoría”. Suena importante, suena urgente… y justo ahí empieza la trampa.
Turno nocturno: el paraíso de los estafadores
En Latinoamérica, como en cualquier parte del mundo, el turno nocturno en hoteles suele ser tranquilo… hasta que deja de serlo. La mayoría de las veces el recepcionista nocturno es el único al mando, y los jefes duermen plácidamente. Los estafadores lo saben y aprovechan ese momento en que uno anda medio dormido, con el estómago rugiendo y la cabeza en otra parte.
Una de las cosas que más llamó la atención de la comunidad de Reddit fue cómo el estafador intentó crear una sensación de urgencia, algo muy típico en estas trampas. Un usuario comentó: “Ese es uno de los momentos más vulnerables. La comunicación durante los cambios de sistema casi siempre es deficiente, así que aprovechan esas grietas”. Y vaya que tenía razón.
El protagonista de esta historia, un recepcionista experimentado, empezó a sospechar cuando el supuesto técnico pedía minimizar pestañas y se enojaba cada vez que le cuestionaban. Aquí en Latinoamérica diríamos: “Más sospechoso que político en campaña”.
¿Minimiza tus pestañas? ¡Minimiza tu confianza!
El estafador insistía una y otra vez en que había que minimizar las pestañas abiertas en la computadora. ¿Por qué tanto interés? Como bien aportó otro usuario en la discusión: “¿Cómo sabía que no estaban minimizadas? Si ya le diste acceso remoto, mejor llama a IT antes de que planten algo raro”. Por suerte, nuestro protagonista no picó el anzuelo y, fiel a la costumbre latina de pedir ayuda cuando algo huele mal, decidió llamar a su jefe.
Aquí entra el instinto que todos debemos tener: ante la duda, consulta. “Si esto fuera de verdad, no tendría problema con que llame a mi gerente”, pensó. ¡Y tenía razón! En la cultura laboral latinoamericana, siempre es mejor consultar, aunque uno quede como exagerado. Más vale prevenir que lamentar.
Lecciones de la comunidad: consejos de oro para no caer
La reacción de la comunidad fue de aplausos y buenos consejos. Uno de los más celebrados fue: “Jamás, pero jamás, hago lo que me dice alguien que llama diciendo ser soporte técnico. Si de verdad hay una actualización, el de IT me deja una nota o me manda un WhatsApp”. Aquí en Latinoamérica, cualquier cambio importante te lo avisan hasta por grupo familiar, así que si nadie te avisó, ¡ojo!
Otros aportaron que los estafadores buscan a los del turno noche porque suelen estar cansados, medio distraídos o simplemente porque son los únicos que contestan el teléfono. Como dijo un usuario: “Los de la mañana están ocupados con salidas, los de la noche con entradas, y los auditores tienen que saber de todo un poco… y encima les toca lidiar con estas cosas”. Nada más real.
También se comentó que en los hoteles pequeños, donde a veces el personal cambia más que el clima en la costa, los estafadores tienen más chance. Pero incluso en los grandes, nadie está 100% a salvo si no se andan con cuidado.
¿Qué hacer si te llaman así?
La receta es sencilla y eficaz, como el café de olla: ante cualquier llamada sospechosa, cuelga y verifica por tus propios medios. Si insisten, dile que llamarás de regreso al número oficial de soporte. Y si te siguen presionando, no dudes: ¡cuelga! Mejor perder cinco minutos que el sistema completo del hotel.
En palabras del protagonista: “Parte de mí sabía que era una estafa, la otra parte temía estar metiendo la pata con la nueva administración”. Ese sentimiento lo conocemos todos: el miedo a fallar, a no quedar mal… Pero al final, lo importante es cuidar el trabajo y la información. Y como bien dijo otro usuario, “el estafador no cobra si no logra nada… ¡esta vez le tocó perder!”
Conclusión: Una noche más, una batalla ganada
Esta historia no solo nos hace reír con la imagen de un estafador frustrado porque no le hacen caso (“Me imagino su cara como cuando el VAR anula gol en el último minuto”), sino que también nos deja una gran lección: confiar en el instinto, consultar siempre y jamás, pero jamás, dejarse llevar por la urgencia de un desconocido.
¿Te ha pasado algo parecido? ¿Tienes alguna estrategia infalible para detectar a estos vivales? Cuéntanos en los comentarios, comparte con tus colegas y que no te agarre la madrugada desprevenido. ¡En comunidad, los estafadores la tienen más difícil!
¿Y tú, qué harías si te llaman a las dos de la mañana diciendo que tienes que “minimizar tus pestañas”?
Publicación Original en Reddit: They almost got me.