Cómo una pequeña venganza con hierba gatera convirtió una casa en el paraíso de los gatos (y el infierno para su dueño)
¿Alguna vez te han hecho una injusticia que te dejó con ganas de hacer algo, aunque sea chiquito, solo para desquitarte? Bueno, hoy te traigo una historia de esas que parecen sacadas de una telenovela… pero con más gatos, menos llanto y mucha, pero mucha, hierba gatera (catnip). Prepárate, porque esta anécdota, que arrasó en Reddit, tiene de todo: venganza, humor, un poco de karma y un toque de “el que ríe al último, ríe mejor”.
El origen de la venganza: De jardines y corazones rotos
Todo comenzó, como tantas historias épicas, con una ruptura. Nuestra protagonista, a quien llamaremos Ana para dar un toque latino, terminó una relación tóxica y dolorosa. Para colmo, tuvo que abandonar la casa que compartía con su ex, quien, según cuenta, no solo era un patán, sino que la relación terminó en malos términos, incluso con violencia. En medio del caos, Ana decidió llevarse las flores caras que había sembrado alrededor de la casa, tras invertir tiempo, dinero y amor en ese jardín. Hasta aquí, todo normal: uno recoge lo suyo y sigue adelante.
Pero, como dice el dicho, “no hay mal que por bien no venga”. Mientras Ana compraba macetas para sus flores en el vivero, vio unas semillas de hierba gatera (catnip). Recordó vagamente que era difícil de hacer crecer, así que, en un arranque de despecho, se le ocurrió una travesura: sembrar un montón de semillas de catnip en los parterres vacíos de la casa de su ex. Su intención era solo que crecieran unas pocas plantitas y que, tal vez, algunos gatos del barrio lo molestaran un poco. Nada grave… o eso pensaba ella.
Cuando la venganza pasa de “piquito” a “picotazo felino”
Ocho años después, la vida le regaló a Ana una escena digna de meme: regresó al barrio por trabajo y, al pasar por la antigua casa, vio un letrero de “Se Vende” y una cuadrilla de seis gatos apoderados del jardín. Intrigada, le preguntó a una vecina y descubrió que su inocente venganza se había convertido en pesadilla: la hierba gatera no solo creció, sino que INVADIÓ el jardín y parte de la cuadra, atrayendo gatos de todos lados como si fuera el “Disneylandia felino”.
¿Y el olor? Pues, según los vecinos, en verano todo el extremo de la calle huele a caja de arena de gato. El ex intentó de todo para erradicar la plaga, pero la hierba gatera volvía a brotar, más fuerte que nunca, como si fuera la versión botánica de “El Chavo del 8” que uno nunca logra sacar de la vecindad. Aquí es donde el karma hizo de las suyas: el tipo que la lastimó terminó atrapado en su propio infierno felino, y hasta tuvo que poner la casa en venta.
La sabiduría popular: “Hierba mala nunca muere (y menos si es de la familia de la menta)”
No faltaron los sabios jardineros de internet que saltaron a comentar: “¡Eso es venganza perfecta! La hierba gatera se auto-siembra. ¡Una vez que la tienes, nunca te deshaces de ella!”, dijo uno, como quien advierte que no hay que dejar la olla de frijoles sin vigilar. Otros agregaron: “La menta es igual, jamás la siembres directo en tierra o será la dueña del patio”. Y es que, en Latinoamérica, todos tenemos historias de plantas invasoras: desde el zacate, la ruda, hasta la famosa hierba buena que la abuela siempre advertía no sembrar al aire libre. Aquí, la moraleja es clara: la naturaleza, cuando se enoja, no perdona.
Para ponerle sazón, hubo comentarios que aplaudieron la justicia poética: “Los abusadores deberían vivir en una caja de arena”, escribió otro. Y claro, no faltó el humor: “¡Venganza purrfecta!”; “¿Te imaginas el hate de los vecinos?”, o “Seguro hasta las señoras de los gatos terminaron odiando al ex cuando tuvieron que ir a recoger a sus mininos drogados del jardín”.
Entre la culpa y la risa: ¿Venganza exagerada o merecido castigo?
Ana confesó sentir algo de culpa, pues su intención nunca fue afectar a los vecinos ni llenar la calle de gatos y olores fuertes. Pero la comunidad fue tajante: “No te sientas mal, los abusadores se merecen cada gota de pipí de gato que les caiga”. Alguno incluso bromeó: “Si tu ex quería deshacerse de la hierba, que le meta mano con machete y agua bendita, porque ni con eso se quita”.
Aquí, entre memes y anécdotas, muchos compartieron sus propias historias de venganza botánica: desde quien sembró menta para fastidiar a un casero, hasta los que advierten que nunca subestimes el poder de una planta con raíces profundas y espíritu de resistencia. Porque, como decimos en Latinoamérica, “el que siembra vientos, cosecha tempestades”… ¡o en este caso, gatos y hierba gatera!
¿Y tú? ¿Te animarías a una venganza así?
Esta historia nos deja pensando: a veces, la justicia llega por caminos inesperados, y el karma tiene un sentido del humor muy peculiar. Si alguna vez te hacen daño, tal vez no necesitas grandes planes: basta con una pizca de picardía… y, por supuesto, ¡no subestimes nunca el poder de una planta!
Cuéntanos, ¿qué opinas de esta venganza? ¿Has vivido algo parecido en tu barrio? ¿Tienes historias de plantas rebeldes o vecinos insoportables? ¡Déjanos tus comentarios y comparte este relato, que seguro más de uno se reirá… o tomará nota para futuras venganzas ecológicas!
Publicación Original en Reddit: Petty revenge was worse than I imagined.