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Cómo le puse fin a las noches de pasión ruidosa de mi vecino: venganza musical a la mexicana

Escena cinematográfica de un vecino frustrado lidiando con ruidos molestos de abajo en la madrugada.
En esta representación cinematográfica, un vecino agotado enfrenta los desafíos del ruido nocturno causado por una pareja ruidosa abajo. ¡Descubre cómo enfrenté este dilema inesperado en mi último blog!

¿Alguna vez has tenido vecinos tan escandalosos que ni los tapones para los oídos ni la Virgen de Guadalupe logran darte paz? Si vives en departamento, seguro sabes que el verdadero soundtrack de tu vida no lo eliges tú: a veces es reggaetón a todo pulmón, otras veces el perro que ladra sin parar… y, de vez en cuando, una pareja que parece estar grabando una telenovela de Televisa en vivo. Hoy les traigo una historia de esas que hacen justicia poética: cómo un vecino harto utilizó la música como antídoto para el “amor excesivo” de quienes vivían abajo.

Cuando el amor se escucha más que la alarma sísmica

La historia que desató carcajadas en Reddit comenzó como muchas otras: un vecino común y corriente, cansado de la vida de condominio, soportaba las noches de pasión de su vecino de abajo. Pero no hablo de susurros románticos ni de risitas tímidas. No, la protagonista de la historia —la "amiga con derechos"— llegó a ser comparada con un búfalo electrocutado. Nada más mexicano que una analogía tan gráfica y contundente. Y es que, como comentó un usuario, “yo tenía vecinos que gritaban ‘¡Ay Dios mío, sí, sí, sí!’ y un día me puse a imitarlos a todo pulmón… se callaron rapidísimo y nunca más los escuchamos igual”.

Pero el protagonista de nuestra historia no optó por la imitación. Sufriendo una migraña que ni el mejor té de manzanilla pudo calmar, aguantó la tortura acústica hasta las 4 o 5 de la mañana. Y ahí, en ese punto donde uno ya no puede más, se gestó la venganza chiquita pero eficaz.

Venganza a ritmo de Igorrr: la música como arma secreta

En cuanto el vecino se recuperó de su migraña, esperó a que los otros vecinos salieran al trabajo (porque uno no es grosero, solo vengativo) y, notando que la parejita de abajo seguía con resaca o desvelados, les regaló un concierto matutino nada discreto. ¿La elección musical? Un álbum de Igorrr, “Spirituality and Distortion”, que según los comentarios, “es el equivalente auditivo de una licuadora con tornillos”. Imagina despertar con algo así, después de una noche de fiesta. ¡Ni el mariachi más desafinado podría competir!

Pero ahí no quedó la cosa: el vecino aprovechó para hacer todas las tareas ruidosas que había estado posponiendo. Barrer, mover muebles, lavar platos, arrastrar sillas… todo a volumen máximo. Como decimos en México: “Si no me dejas dormir, tampoco tú.”

La comunidad de Reddit no tardó en sumarse a la fiesta con anécdotas similares. Hubo quien sugirió grabar los gemidos y reproducirlos en loop, quien recomendó poner canciones religiosas (“Ave María” a todo volumen, para que les entre la culpa), o incluso armar una playlist llamada “Vecino Blaster 9000” con lo más ruidoso y bizarro que encuentres. Uno hasta contó que, en un hotel en Los Ángeles, fue y gritó desde la puerta: “¡Ya apúrense, Adam!” y la fiesta terminó de inmediato.

El arte de la venganza vecinal: creatividad latina al máximo

En nuestros países, la convivencia vecinal es casi un deporte olímpico. Entre quienes barren la banqueta a las 6 am, los que arman la carnita asada con bocina JBL cada domingo, o los que practican lucha libre con los muebles cada que discuten, no hay quien no tenga una anécdota para reírse (o llorar).

Al leer los comentarios, uno se da cuenta de la creatividad que despierta la desesperación: hay quien saca cartulinas con calificaciones (“Su técnica es buena, pero le falta resistencia... 7.2”), quien pone música de banda, o quien opta por el infalible “Cielito Lindo” cantado con pasión. Pero el consenso es claro: la clave está en hacer que el ruidoso sienta la vergüenza en carne propia, sin caer en la violencia. Como bien dijo un usuario: “Petty? Quizá. ¿Efectivo? Por supuesto”.

Incluso hubo quien relató que, tras varias intervenciones musicales, los vecinos aprendieron la lección y hasta se volvieron más amables en los pasillos. En Latinoamérica, sabemos que un poco de humor y picardía solucionan más que mil juntas de condóminos.

¿Tienes tu propia “Vecino Blaster 9000”?

Si algo nos enseña esta historia, es que no hay mal que por bien no venga. Porque, aunque vivir en departamento puede ser un reto, también nos da historias para contar en la sobremesa y estrategias para sobrevivir a cualquier vecino escandaloso. Y tú, ¿qué harías en una situación así? ¿Tienes tu propia canción infalible para espantar el ruido ajeno? ¿Te animarías a calificar la “técnica” con cartulinas desde la ventana?

Cuéntanos tu experiencia en los comentarios, comparte tu playlist de venganza y recuerda: la convivencia puede ser difícil, pero con un poco de creatividad, todo se puede transformar en una anécdota digna de carcajada.

¿Listos para la próxima serenata vecinal? ¡Que no te agarre desprevenido!


Publicación Original en Reddit: How I stopped my neighbour from having loud sex until 4am