Bodas y hoteles: el cóctel perfecto para el caos (y el estrés en recepción)
Si alguna vez pensaste que organizar una boda es estresante, intenta ser recepcionista de hotel en plena temporada de bodas. Te prometo que, después de leer esto, vas a mirar a quienes trabajan en la recepción con otros ojos (y quizá hasta les lleves un cafecito de vez en cuando). Hoy te traigo una historia digna de telenovela, donde la realidad supera a la ficción y el drama se vive… ¡en la recepción del hotel!
El mito del “check-in temprano” y la boda de los mil problemas
Imagínate esto: tres grupos de bodas llegan al hotel la misma semana. Dos de ellos, como buenos invitados, reservan con tiempo y se hospedan desde la noche anterior. Pero el tercer grupo… ¡ay, el tercer grupo! Deciden llegar el mero día de la boda, convencidos de que el universo (y la recepción) giran a su alrededor y que su habitación estará lista apenas pongan un pie en el hotel.
Aquí empieza el viacrucis para nuestro protagonista, quien ni siquiera ha llegado a los treinta y ya sueña con jubilarse. Apenas inicia su turno, ve a una señora discutiendo con el auditor nocturno porque quiere su habitación a las 8 de la mañana, aunque el check-out es a las 11 y el check-in, con suerte, a la 1 de la tarde. ¿Solución ofrecida? Guardarle el equipaje y dejarla cambiarse en el baño de la entrada. ¿Respuesta de la señora? Un grito digno de cualquier villana de telenovela, asegurando que la novia le prometió un check-in fácil y rápido.
“La falta de planeación de otros no es mi emergencia”: sabiduría de la recepción
Aquí en Latinoamérica solemos decir “el que madruga, Dios lo ayuda”, pero parece que a algunos huéspedes se les olvida que las habitaciones no se materializan con un chasquido de dedos. Uno de los comentarios más votados en la comunidad de Reddit lo resume así: “La falta de planeación de tu parte no constituye una emergencia para mí”. ¡Qué ganas de poder decirle eso a ciertos clientes! Pero, claro, en el mundo real el cliente siempre tiene la razón… o al menos eso creen algunos gerentes.
La recepción trata de explicarle a la señora (una y otra vez) que la novia no firmó ningún contrato con check-in temprano garantizado. Incluso le sugieren buscar a alguien del grupo que ya haya hecho check-in para poder cambiarse en su habitación. Pero la señora no quiere escuchar razones y sigue reclamando. Al final, la solución fue la misma de siempre: ella se va molesta, y la recepcionista a punto de perder la paciencia… y la voz.
¿Por qué nadie lee los correos de confirmación? (Y otras preguntas existenciales)
Muchos en la comunidad hotelera coinciden: por más que pongas letreros, mandes correos y pongas advertencias en negritas gigantes, hay huéspedes que simplemente no leen nada. Uno de los comentaristas lo explica con humor: “Deberíamos hacerles marcar una casilla que diga ‘Sí, entiendo que no puedo hacer check-in antes de las 3pm’, así al menos podemos decirles que lo aceptaron cuando reservaban”. Y es que, como en el meme del perrito, parece que hay huéspedes que viven bajo la filosofía de “las reglas no aplican para mí”.
Otros sugieren que los verdaderos héroes son los que reservan una noche antes, llegan tranquilos, desayunan a gusto y hasta ayudan a sus amigos que sí quisieron ahorrar una noche… y terminaron cambiándose en el baño de la entrada. ¿Tanto costaba planear con un poquito más de tiempo?
Consejos para sobrevivir a una boda (y no morir en recepción)
La moraleja aquí es sencilla y, aunque suena a consejo de mamá, aplica para todos: “Si vas a una boda fuera de tu ciudad, llega un día antes”. Así te ahorras corajes, prisas y hasta puedes explorar el lugar, pedir recomendaciones de restaurantes típicos (¡y a veces hasta te llevas una buena charla con el personal del hotel!). Además, recuerda que en muchos hoteles el check-in temprano solo es posible si hay disponibilidad, y el personal de limpieza no es Flash.
En palabras de otro comentario: “Hacer el check-in el mismo día de tu boda suena a receta para el desastre”. Y sí, aunque entendemos que a veces el presupuesto aprieta, la tranquilidad y el buen humor no tienen precio. Por cierto, si eres de los que gritan en recepción… ¡piénsalo dos veces! La mayoría del personal quisiera poder decirte lo que realmente piensan, pero su trabajo depende de que no lo hagan.
Epílogo: ¿Y la novia? ¿Y la boda?
Por si te lo preguntabas: la novia se quejó porque sus invitados tuvieron que cambiarse en el baño y no pudieron hacer check-in temprano. El gerente, muy diplomático, le mostró el contrato donde no había nada de eso. Pero, fiel a la tradición de algunos hoteles, para calmar las aguas le dieron puntos de cortesía a la señora gritona. Un clásico: el que más grita, más gana… al menos en puntos de lealtad.
Así que la próxima vez que vayas a una boda y pienses en reclamar en la recepción, recuerda esta historia y ponte en los zapatos del recepcionista. Quizá logres que tu estadía (y la de todos) sea mucho más placentera.
¿Tienes alguna anécdota loca en hoteles? ¿Eres del team “llego un día antes” o del “me lanzo el mismo día y que sea lo que Dios quiera”? ¡Cuéntanos en los comentarios! Y si eres recepcionista… ¡ánimo, estamos contigo!
Publicación Original en Reddit: Weddings are just the worst.