“¡Ay, ratas!”: La venganza más sabrosa de Soporte Técnico en una oficina infestada
¿Alguna vez te ha tocado lidiar con un cliente tan testarudo y malhumorado que te dan ganas de tirar el teléfono por la ventana? Bueno, imagina tener que ayudar a alguien así… ¡mientras descubres que vive en la oficina, duerme en la sala de descanso y esconde a su gato entre los archivos! Esta es la historia (real) de cómo el karma y un poco de creatividad pueden convertir un día común del soporte técnico en un espectáculo digno de contar en la sobremesa.
Soporte técnico: Donde el “cliente siempre tiene la razón”… ¿o la rata?
Seguro que muchos en Latinoamérica hemos escuchado eso de que “el cliente siempre tiene la razón”. Pero, siendo sinceros, en todos los trabajos hay días en que uno piensa: “¡Mejor me hubiera quedado en la casa viendo novelas!”. Así comenzó la jornada para nuestro protagonista, operador de soporte técnico en una empresa de impuestos (algo así como un Contador Público, pero con tecnología y estrés extra).
Ese día recibió la llamada de una señora que, lejos de pedir ayuda con amabilidad, ordenaba que le reinstalaran todo el servidor de la oficina por un problemita menor. Imagínate que tu coche tiene una llanta baja y, en vez de inflarla, exiges que le cambien el motor entero. Así de exagerada era la petición. Y, como si fuera poco, la señora era más difícil que pedirle fiado al de la tiendita: respondía mal, ocultaba información y cada cinco minutos lo dejaba en espera, como si estuviera cazando empleados para regañar.
“La sala de descanso está prohibida”: El misterio digno de telenovela
Pero la historia se puso verdaderamente interesante cuando, en una de esas pausas, nuestro héroe escuchó a un colega hablando con un gerente regional (algo así como el jefe de jefes). El gerente quería revisar la oficina recién adquirida y la dueña se negaba rotundamente a dejarlo entrar a la sala de descanso. ¿Por qué tanto misterio con esa sala? Si fuera en México, uno pensaría que ahí guardan el café “bueno” o las galletas de la jefa.
Resulta que la señora vivía literalmente en la oficina: catre, maleta, comida y hasta el gato escondido en el refrigerador. El colmo fue que, según confesó después, su excusa era que su casa estaba infestada de ratas. ¡Y ni el gato podía con ellas! Como bien dijo un comentarista en Reddit: “Ese gato sí que era flojo, o las ratas eran del tamaño de chihuahuas”.
La venganza dulce… y con mucho sarcasmo
Después de horas de gritos, malos tratos y tareas absurdas, llegó el momento de oro para nuestro amigo del soporte. Inspirado por la situación y con la complicidad de su equipo, decidió devolverle la jugada a la clienta con una buena dosis de sarcasmo.
Cada vez que la señora intentaba una solución que él sabía que iba a fallar, remataba con un “¿Tampoco funcionó? ¡Ay, ratas!”. La frase, que en inglés suena a “¡Oh, rats!” (como “¡qué mala suerte!”), aquí cobró un sentido doble: la señora vivía rodeada de ratas y ahora también de indirectas. Los comentarios de la comunidad no se hicieron esperar, celebrando el nivel de picardía: “Bien hecho, la delataste como rata”, “Lograste el nivel de petty que todos aspiramos”, y “Petty con propósito, una clase maestra”.
La clienta, por supuesto, estaba cada vez más incómoda. Y nuestro protagonista remató con un último “Lamento no haberlo resuelto hoy… ratas”. Como decimos en Latinoamérica, le dio donde más le dolía, pero con elegancia.
Reflexión: Cuando el ingenio supera a la prepotencia
En el mundo laboral latinoamericano, todos hemos conocido al cliente o jefe que abusa de su poder, humilla o exige imposibles. Pero también sabemos que el ingenio criollo y el buen humor pueden ser nuestras mejores armas. Esta historia nos recuerda que, aunque la paciencia tiene un límite, el sarcasmo bien aplicado puede ser la venganza más dulce… y la más divertida.
Además, nos deja algunas joyas de sabiduría popular: a veces, el verdadero “rata” no es el animalito, sino el que abusa de los demás. Y como bien dijeron algunos en la comunidad, “mejor tener una mascota inteligente y cariñosa que un jefe con cola larga”.
¿Y tú? ¿Alguna vez te has sentido tentado a dar una lección así a alguien en el trabajo? ¿Tienes alguna anécdota de venganza pequeña (pero sabrosa) que quieras compartir? ¡Cuéntanos, porque aquí nadie te va a juzgar… sólo te vamos a aplaudir!
Conclusión: En la oficina, como en la vida, a veces las mejores historias nacen de los días más caóticos. Y si hay ratas (de las de cuatro o de dos patas), que no falte el sentido del humor.
Publicación Original en Reddit: I couldn't solve your problem today? Oh Rats!