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Aventuras en recepción: entre agentes secretos y perros traviesos en un hotel latino

Ilustración en 3D estilo caricatura de una recepción en un hotel con huéspedes peculiares y eventos inesperados.
¡Sumérgete en mis locas aventuras en la recepción! Esta divertida imagen en 3D captura la emoción de trabajar en hotelería, ¡donde cada día trae algo nuevo y sorprendente!

Trabajar en la recepción de un hotel puede sonar rutinario, pero la realidad es que cada día es una caja de sorpresas. ¿Quién pensaría que detrás de un simple “buenos días” se esconde una telenovela digna de horario estelar? Desde que empecé en este mundo de la hospitalidad, he vivido cosas que ni en las mejores series policiacas mexicanas, y otras tan absurdas que parecen sacadas de una comedia de Eugenio Derbez. Aquí les comparto dos historias que, de verdad, me hicieron preguntarme si estaba en un hotel o en el set de una película.

FBI, crimen y recepción: ¡de película!

Un día como cualquier otro, llegaron unos huéspedes: un señor y sus cuates, todos muy tranquilos, saludando como si nada. Uno pensaría que venían de negocios o, tal vez, a visitar a la familia. Pero al día siguiente, ¡pum! que me entero de que el mismísimo FBI estaba en el hotel, vigilando a estos tipos. Así como lo leen, agentes encubiertos y todo el rollo, como si fuera capítulo de “El Chapo” o “Narcos”.

Al parecer, los huéspedes estaban involucrados en un crimen serio, sospechosos de un asesinato y de ser parte de una banda delictiva local. Incluso, llegaron en un carro robado que todavía estaba en el estacionamiento. Durante varios días, la policía y el FBI estuvieron al acecho; yo, mientras tanto, tenía que seguirles la corriente, fingiendo que no sabía nada aunque por dentro me temblaban hasta las rodillas. Cuando bajaban a comprar algo en la tiendita del hotel o me preguntaban por el WiFi, yo solo pensaba: “¡Esto no puede ser real!”.

Unos días después, llegó la orden de cateo. Entraron al cuarto y, como en las películas, arrestaron a todos. Y yo ahí, actuando como si nada, aunque ya me sentía parte de la investigación. Un usuario de la comunidad lo resumió perfecto, diciendo que todo parecía una escena de Inspector Clouseau: “¿Su perro hace popó en la habitación?” “No, para nada.” “¿Entonces por qué está todo lleno de popó y anda un perro?” “Ese no es mi perro”. Obvio, aquí la popó era otra, pero el absurdo estaba igual de bueno.

Lo más curioso es que, como comentó otro usuario, es raro que el FBI te cuente lo que está haciendo. Generalmente son más herméticos que una abuelita cuidando la receta del mole. Pero esta vez, la administración tuvo que enterarse porque necesitaban saber si los sospechosos seguían hospedados y si el auto robado seguía ahí. Nadie quería que el hotel terminara en las noticias… o peor, en redes sociales.

El huésped y el misterio del cuarto apestoso

Si pensabas que nada podía superar la historia anterior, agárrate, porque la siguiente es digna de “La Rosa de Guadalupe”, pero versión hotelera.

Resulta que un huésped reservó su habitación y, muy educado él, agregó el cargo extra por llevar a su perro. Durante su estancia, todos veíamos al perrito paseándose por el lobby, moviendo la cola y saludando a los empleados. Hasta aquí, todo normal. Pero el día del check-out, las camaristas llegaron casi llorando: el cuarto estaba tapizado de popó de perro, por todos lados. ¡Un desastre!

Como dicta el manual, le cobramos el servicio de limpieza profunda. Pero el huésped, indignado, exigió que le devolviéramos el dinero porque, según él, “ni siquiera tenía perro”. ¿Perdón? Dos semanas después, el señor seguía peleando por teléfono, jurando que nunca tuvo mascota. Como comentó un lector con mucho humor, “si no fue el perro, ¿fuiste tú entonces?”. Otra persona bromeó: “Perro o no, alguien dejó el cuarto lleno de porquería. ¿Quieres regresar a limpiarlo tú?”. Y es que, en Latinoamérica, si algo nos sobra es ingenio para ponerle humor hasta a la peor situación.

Un usuario incluso dijo que, menos mal, era popó de perro y no algo peor, considerando el historial del huésped anterior. Y sí, en el mundo hotelero, uno agradece las tragedias pequeñas.

Reflexiones de la recepción: ¿trabajo o telenovela?

Después de estas experiencias, solo puedo decir que trabajar en la recepción de un hotel es como vivir en un capítulo eterno de “Vecinos” mezclado con “La Ley y el Orden”. Nunca sabes si el siguiente huésped será un agente secreto, un artista en fuga, o simplemente alguien que olvida limpiar el desastre de su mascota.

Lo mejor de todo es el sentido del humor de la gente: entre los compañeros y los clientes, siempre hay alguien que saca un comentario para relajar el ambiente. Como decimos en México, hay que reír para no llorar. Y en este trabajo, las risas nunca faltan.

¿Y tú, qué historia loca has vivido en tu trabajo? ¿Te ha tocado lidiar con clientes que parecen sacados de una película? Cuéntame en los comentarios, ¡quiero saber si soy el único que termina cada turno con ganas de escribir un libro!

¿Te gustaron estas historias? Compártelas y sígueme para más anécdotas del maravilloso y a veces absurdo mundo de la hotelería. Porque aquí, la realidad siempre supera a la ficción.


Publicación Original en Reddit: Been working Front Desk since May