Aventuras de un consultor de ciberseguridad en la carretera: entre hackers, videollamadas y el misterioso Bobby
Viajar por trabajo siempre tiene su encanto, pero también sus enredos. Imagina que eres consultor de ciberseguridad, con tu maleta llena de gadgets, cables y una caja de documentos que parece pesar una tonelada. Sumas a eso la necesidad de hacer pruebas en campo, atender videollamadas en pleno viaje, y convivir con personajes que solo puedes encontrar en la carretera. Esta es la historia de un profesional tratando de cumplir su chamba, mientras esquiva sospechas, curiosos y hasta a un tipo llamado Bobby.
El viaje comienza: maletas, gadgets y la paranoia de la videollamada
No es raro que en Latinoamérica, cuando alguien dice que va a viajar por trabajo, la familia le pregunte si de verdad es trabajo o se va de vacaciones. Aquí, el protagonista tenía la misma preocupación, pero al revés: que en la oficina nadie se enterara de que estaba haciendo el trabajo desde la carretera, en pleno viaje de consultoría.
Como buen latino prevenido, empacó de todo. Ropa extra “por si acaso”, herramientas para el coche, su equipo de pentesting que parece caja de herramientas de electricista, y una caja de documentos que le encargó su colega porque prefirió volar. Lo gracioso es que, como muchos de nosotros, terminó con la cajuela llena y cada vez que necesitaba algo, tenía que desarmar el carro como si fuera puesto de tianguis.
Pero la verdadera odisea empezó cuando llegó a un pueblito cerca de Morgantown, West Virginia (imagina que es como parar en un pueblito de carretera rumbo a Puebla o Mendoza). Paró a comer en un café de esos que ponen el menú con letras de plástico y venden refrescos de marca rara. Desde ahí, tenía que conectarse a una llamada de trabajo. Y claro, con el ingenio típico, se llevó su tela verde para simular fondo de oficina y que nadie sospechara que estaba “en la jugada”. Si eso no es creatividad latina, no sé qué lo sea.
Escaneando redes y esquivando el chisme godín
Mientras esperaba la llamada, empezó a sacar sus gadgets: tarjetas WiFi, SDRs, hubs USB, Raspberry Pis… parecía puesto de electrónicos del centro. Todo para escanear una red llamada CopperBolt que, para su mala suerte, no apareció. Entre cables y antenas pegadas al coche, luchaba contra las “mañas” de Windows que no quería reconocer más de cinco tarjetas WiFi a la vez. Como dijo un usuario en los comentarios, “¿por qué, USB, por qué eres tan caprichoso después de cinco dispositivos?”
Ya en la llamada, el ambiente era el clásico chisme de oficina: compañeros hablando del “hombre cortacésped”, un vendedor que la semana pasada se conectó sudado y sin camisa a una videollamada mientras cortaba el pasto… ¿te imaginas esa escena en una junta con clientes importantes? Como diría cualquier latino, “¡qué oso!”. Los clientes, claro, juraron no querer ver nunca más al “Lawnmower Man”, y los colegas discutían si fue justo o no que lo criticaran por su “originalidad”.
Mientras tanto, nuestro consultor solo quería pasar desapercibido, como cuando el jefe entra al chat grupal y todos dejan de bromear. Y justo eso pasó: entró la directora general, se hizo el silencio, y empezó a repartir tareas como si fuera sorteo de la Lotería Nacional. Nuestro protagonista solo esperaba que le tocara algo rápido y regresar a su escaneo de redes.
El misterio de Bobby y el “influencer” de carretera
Cuando parecía que la llamada no podía complicarse más, apareció el verdadero protagonista: un señor de mediana edad, polo verde fosforescente y gafas de sol, bajándose de una Chevy Silverado. “¿Oye, qué estás haciendo?”, le pregunta con tono desconfiado. Nuestro amigo, sin perder el temple, responde: “Estoy trabajando, ¿me dejas en paz?”. Y Bobby, creyendo que había descubierto a un influencer o un hacker, se queda mirando como si estuviera presenciando la escena de un narco corrido.
Uno de los comentarios más graciosos en Reddit fue de quien imaginó a Bobby llamando al FBI: “Señores, hay un ciberterrorista en mi pueblo”. Otros usuarios bromeaban diciendo que “si adivinas el nombre Jim Bob en esa zona, aciertas el 30% de las veces”. Incluso hubo quien pensó que Bobby se pondría a grabar su propio video de denuncia en la camioneta.
Al final, nuestro consultor le dice “Bobby, tu camioneta te delató”, y el otro asiente, medio tranquilo, medio confundido. “¿Todo eso es para el WiFi?”, pregunta. “Así es, escaneo redes inalámbricas”, responde el especialista. Bobby, al estilo de cualquier buen vecino latino curioso, se despide pero no sin antes echarle otro vistazo a los aparatos.
Reflexión final: ser consultor en la carretera, entre la desconfianza y la creatividad
Esta anécdota, que bien podría pasarle a cualquier ingeniero de sistemas en México, Colombia o Argentina, es un recordatorio de que el trabajo remoto en campo puede ser tan divertido como caótico. La comunidad de Reddit se lo tomó con humor: unos recomendaban inventar historias para los curiosos (“voy a una entrevista de trabajo en Pittsburgh, pero aproveché para visitar a mi mamá enferma en Charleston”), otros solo pedían que no los dejaran con el suspenso y publicaran la tercera parte.
Como dijo el propio autor en los comentarios, “mi carrera es así: larga, rara y llena de condiciones laborales que ningún sindicato aceptaría”. Y así es el mundo tech, lleno de personajes, historias y mucho ingenio para sacar adelante el trabajo, aunque sea desde el asiento del copiloto, con fondo verde y rodeado de gadgets.
¿A ti te ha pasado algo parecido en el trabajo remoto o en carretera? ¿Qué harías si un Bobby latinoamericano te interroga mientras escaneas redes en su barrio? Cuéntanos tu historia en los comentarios, porque en el mundo tech, siempre hay anécdotas para compartir.
Publicación Original en Reddit: This is my job! I'm paid to do this (part 2)