Así fue como le di su merecido a mi ex infiel y armé el caos entre sus amantes
¿Quién no ha soñado alguna vez con vengarse de un ex que te hizo la vida de cuadritos? Pues prepárate un café (o mejor, un mate si eres del Cono Sur) porque hoy te traigo una historia digna de telenovela, con celos, engaños, venganza y, por supuesto, lágrimas... pero no solo de la protagonista.
Imagina estar en una relación donde crees que todo va en serio, pero terminas descubriendo que tu pareja no solo es un desastre emocional sino que, además, es un infiel de primera. Eso sí, la venganza no se hizo esperar y la protagonista de esta historia —a quien llamaremos “L”— decidió que no sería la única llorando al final de la obra. ¡Toma asiento y prepárate para el salseo!
Cuando el “hombre de familia” resultó ser el peor padrastro
L, de 28 años, entró en una relación con P, un hombre de 25 que ya tenía un hijo pequeño. Ella, que no quería tener hijos propios, pensó que salir con alguien que ya los tenía sería la solución perfecta. ¡Grave error! El niño ni siquiera hablaba el mismo idioma que ella y cada vez que el papá tenía que hacer algo, lo dejaba a su cuidado como si fuera niñera de guardería. Encima, el pequeño hacía berrinches, mojaba la cama, y L no podía ni corregirlo bien por la barrera del idioma.
Pero lo peor no era el niño, sino P, quien en vez de ser un papá responsable, la criticaba porque no lograba “conectar” con su hijo. Le llegó a soltar frases como “no estás hecha para ser madre” y “¿dónde están tus instintos maternales?”, a lo que L, con toda razón, contestó: “¡¿Cuáles instintos, si ni quiero tener hijos?!”. Obvio, el tipo nunca estuvo presente en la vida del niño y quería que ella hiciera todo el trabajo sucio. Como diría cualquier tía en la sobremesa: “¡Qué descaro!”
Uno de los comentarios más compartidos en Reddit fue de alguien que le dijo a L: “Si no quieres hijos, busca un hombre que tampoco los quiera. Porque, aunque no sean tuyos, terminas involucrándote igual”. Y la verdad, no le falta razón. Pero L explicó que en su cultura los padrastros son más como tíos; la crianza sigue siendo cosa de los padres biológicos, y ella solo ayudaba si el papá lo pedía.
Descubriendo la infidelidad (y el show apenas comienza)
Como buena latina desconfiada (y con razón), L empezó a notar actitudes raras en P: distante, frío, ignorando mensajes, armando pleitos sin sentido. Ella, con ese sexto sentido que tenemos cuando algo huele a gato encerrado, decidió esperar el momento justo para atrapar al infiel con las manos en la masa.
La oportunidad llegó cuando P empezó a usar el viejo iPhone de L (sin pedir permiso, claro). El teléfono seguía vinculado a la cuenta de L, así que pudo ver el historial de llamadas y mensajes. Y ahí estaba el festival de llamadas sospechosas a varias mujeres. Pero como buena detective, L quería más pruebas.
El toque final fue encontrar una receta médica de tratamiento para una ETS (en nombre de una de las chicas a las que llamaba). Ahí sí, se encendieron todas las alarmas. Y como el que busca, encuentra, L revisó mensajes, redes sociales y… ¡Bingo! P la estaba engañando con varias mujeres. Una de ellas, apodada “chica ETS”, ya estaba enojada y celosa porque intuía que P era un mujeriego.
La venganza es un plato que se sirve frío (y con una pizca de caos)
Aquí es donde la historia se pone buenísima. L, ni corta ni perezosa, planeó un pequeño caos entre las amantes de P. Usando un número falso, le mandó un mensaje anónimo a “chica ETS” con el número de otra de las chicas, diciéndole que P había estado con ella todo el tiempo. ¿El resultado? Un verdadero drama de telenovela: llamadas, reclamos, gritos y P en medio sin saber qué hacer.
Como diría un usuario en los comentarios: “Esto estuvo mejor que cualquier episodio de La Rosa de Guadalupe”. Y es que sí, la escena fue digna de prime time: P histérico, tratando de averiguar quién era el “anónimo”, las amantes uniéndose para reclamarle y L actuando como si no supiera nada, incluso mandándose a sí misma un mensaje anónimo para despistar.
Uno de los comentarios más aplaudidos le recordó a L: “No necesitas tener pruebas para terminar una relación; puedes dejar a un hombre por cualquier razón, incluso porque ronca feo”. Pero L explicó que, después de tanto gaslighting, necesitaba pruebas para no dejarse manipular más.
Al final, P confesó (lo que pudo), lloró un poquito (“sí, soy un cobarde”, le dijo a L), y trató de salvar la relación. Pero L ya estaba más allá del bien y del mal. Como buena protagonista de su propia historia, lo dejó sin palabras y sin chances de manipularla nunca más.
Reflexión final: Mejor sola que mal acompañada (y con dignidad intacta)
Si algo nos enseña esta historia es que la dignidad no se negocia y que, aunque duela, es mejor terminar algo tóxico antes de perderse uno mismo. L lo dijo clarito: “Sí, estoy destrozada, pero no soy la única llorando. Ahora todos sufren, y yo desde la sombra, disfrutando el show”.
Y como le dijeron muchos en los comentarios: “¡Bien jugado!” Porque a veces, la mejor venganza no es solo dejar al infiel, sino regalarle una cucharada de su propio veneno.
¿Tú qué harías en una situación así? ¿Eres del team “que arda Troya” o prefieres la salida elegante? Cuéntame en los comentarios y comparte si alguna vez tuviste tu propio momento de venganza épica. Porque, seamos honestos… en Latinoamérica, ¡el drama nunca falta!
Publicación Original en Reddit: Yeah I’m heartbroken but I won’t be the only one crying.