Cuando el huésped la riega... ¡y culpa a todos menos a sí mismo!
Si alguna vez has trabajado en atención al cliente en Latinoamérica —ya sea en un hotel, restaurante, clínica o hasta en la tiendita de la esquina— sabes que hay un tipo de cliente que nunca falta: el que nunca se equivoca. O bueno, sí se equivoca, pero jamás lo admite. Hoy te traigo una historia tan real como el pan de muerto en noviembre: una anécdota de hotel donde el verdadero misterio no es si hay habitación disponible, sino... ¿quién va a aceptar la culpa?