Cuando el huésped rompe las reglas (y el sentido común): Una historia de hotel, humo y 'insultos' fallidos
Trabajar en la recepción de un hotel en plena ciudad nunca es aburrido. Hay días en los que la rutina te envuelve como una sábana limpia, pero hay otros en los que la realidad supera cualquier novela. Y cuando crees haberlo visto todo, llega ese huésped que te recuerda por qué hay reglas… y por qué los insultos malos pueden ser más graciosos que ofensivos.
Esta es la historia de un supervisor de recepción que, en un solo fin de semana, tuvo que lidiar con quejas, humo sospechoso, sabotaje de alarmas y, para rematar, comparaciones con Porky Pig. ¿Te imaginas?