¡Pero si ya pagué! Crónicas de la recepción y la eterna confusión hotelera
Trabajar en la recepción de un hotel es como estar en una novela de realismo mágico: nunca sabes si lo que ves es real o producto de la imaginación de los huéspedes. Entre maletas, llaves y reservas, siempre aparece el personaje más emblemático de todos: el cliente que asegura, con la convicción de un político en campaña, que “¡ya pagué!”… aunque la caja diga lo contrario.
Y es que, en Latinoamérica, el “yo ya pagué” es casi un deporte nacional. Lo escuchamos en el mercado, en la tiendita y, claro, en los hoteles. Pero cuando el drama se traslada a la recepción, la historia se pone buena, digna de contar en sobremesa.