Venganza infantil: Cuando la travesura vence al descaro… ¡y a la caca ajena!
Hay historias que solo pueden pasar en verano, cuando los niños tienen tiempo, imaginación y una paciencia que raya en la obsesión. Y si eres de los que crecieron en los 90, seguro recuerdas esas tardes eternas donde cualquier pequeña injusticia del barrio podía desatar la más ingeniosa de las venganzas. Hoy te traigo una de esas historias: la de dos hermanas, una vecina astuta y, por supuesto, una muy desafortunada caca de perro.