La dulce venganza en el metro: cuando tus bolsas te dejan parado
Todos tenemos historias de viajes en transporte público, pero algunas se quedan grabadas porque, francamente, son dignas de contarse en las reuniones familiares o hasta en una tarde de café con amigos. Hoy les traigo una historia de esas que nos hacen pensar: “¡Eso le pasa por gandalla!” y, de paso, reírnos un rato con esa justicia chiquita, pero sabrosa, que a veces nos regala la vida urbana.
¿Quién no ha sufrido el clásico personaje que cree que el metro es su sala de estar y las bancas, sus sillones personales? Si vives en cualquier ciudad de Latinoamérica con sistema de metro, seguro te ha tocado ver a alguien así. Pero, ¿qué pasa cuando la vida le da una cucharada de su propio chocolate?