Cuando la “Karen” se quedó sin palabras (literalmente): Una historia de Instacart, berrinches y desconcierto
¿Alguna vez has sentido que tu trabajo en atención al cliente es digno de una telenovela? Pues agárrate, porque la historia de hoy tiene de todo: una “Karen” (sí, de esas que ya son leyenda urbana), un servicio tipo Instacart, un reclamo de cuatro dólares y un final que ni las abuelas chismosas podrían haber anticipado. Prepárate para reír, indignarte y, por qué no, sospechar de algún embrujo moderno.