Cuando la recepción del hotel se convierte en campo de batalla: historias de caos, turistas y síndrome del impostor
¿Quién dijo que trabajar en la recepción de un hotel era pan comido? Si crees que solo se trata de sonreír y entregar llaves, prepárate para conocer el lado B de la hospitalidad. Hoy te traigo una historia que podría haber pasado en cualquier hotel de Latinoamérica: sí, esos donde a veces los huéspedes llegan con más drama que telenovela y uno termina rogando por un milagro… o al menos, por el turno de salida.