Soy cliente VIP': Crónicas de la soberbia hotelera y el arte de sobrevivir en recepción
Si alguna vez has trabajado en la recepción de un hotel, sabes que la paciencia no es solo una virtud, ¡es un superpoder! Hay días en los que uno siente que está en una novela de Gabriel García Márquez—puro realismo mágico—porque solo así se explica cómo hay personas que creen que decir “soy miembro platino” puede hacer aparecer habitaciones, baños y hasta milagros donde no los hay.
Pero no es solo cosa de películas o relatos de “El Chavo del 8” donde Don Ramón le debe la renta al Señor Barriga; es la vida real, con huéspedes que se sienten dueños y señores del lugar, como si con su membresía de “shiny member” (miembro reluciente, para quienes no están familiarizados con el spanglish hotelero) pudieran cambiar las leyes de la física y la naturaleza. Hoy les traigo las historias más sabrosas, absurdas y, sobre todo, aleccionadoras del mundo hotelero.