El día que el karma se sirvió con té de burbujas… ¡y puntos de recompensa!
¿Alguna vez te ha pasado que alguien quiere pasarse de listo contigo y termina llevándose una cucharada de su propio chocolate? Bueno, la historia de hoy es de esas que hacen que uno sonría camino a casa, pensando: “¡Así se siente el dulce sabor de la justicia, aunque sea chiquita!”. Te invito a acompañarme en este relato donde el protagonista, una tarde cualquiera y con ganas de un bubble tea, se topó con un grupo de chicas universitarias que, sin saberlo, estaban a punto de saborear su propio karma… ¡con tapioca y todo!