¡Señor, sus perritos no son excusa! Cuando los huéspedes y las leyes se vuelven un circo en el hotel
¿Quién dijo que trabajar en la recepción de un hotel era aburrido? Si crees que lo más complicado es lidiar con huéspedes exigentes o el clásico “¿por qué no hay toallas limpias?”, prepárate para conocer lo que sucede cuando aparece ese huésped que parece haber salido de una telenovela… ¡pero versión comedia negra!
En este relato, vamos a sumergirnos en una semana caótica donde los “perros de servicio” son más sospechosos que el mismísimo huésped, las amenazas legales vuelan como piñatas en fiesta familiar y, por si fuera poco, el pollo rostizado cobra protagonismo. Si alguna vez pensaste que tu trabajo era estresante, espérate a leer esto.