¡No laves los trastes hasta cerrar! Cuando el sentido común se va de vacaciones en el supermercado
¿Alguna vez te han puesto una regla tan absurda en el trabajo que solo puedes pensar: “¿Esta gente perdió el sentido común?” Prepárate, porque la historia de hoy es el claro ejemplo de cómo una simple queja puede convertir una tarde tranquila en una tragicomedia digna de telenovela… ¡con pilas de trastes y jefes peleando incluidos!
Nuestro protagonista es maestro de primaria por las mañanas y, cuando termina de lidiar con los pequeños terremotos de cuarto grado, corre a su segundo turno: la charcutería de un supermercado en Arizona, esa tierra donde el sol nunca se apaga y los salarios de los maestros… bueno, mejor ni hablar todavía.