Cuando aplastan tu chocolate en la oficina y te desquitas con sabor latino
¿Te imaginas que todos los días, en la oficina, tu compañero destroce tu antojo favorito solo por diversión? ¡Eso sí que es tener estómago! Hoy te traigo una historia que parece sacada de la vida de Godínez, pero con un toque muy internacional y chispa latina. Prepárate para reír, indignarte y, sobre todo, recordar la importancia de poner límites… ¡incluso cuando se trata de chocolate!