¡Firmá aquí y después no te quejés! La historia de un camión, un capataz terco y un patio destruido
¿Alguna vez te han pedido hacer algo en el trabajo que sabés que va a terminar mal, pero igual te exigen hacerlo? Esta es la historia de un camionero que, armado con su mejor herramienta —un formulario de responsabilidad—, cumplió al pie de la letra con su deber, aunque el resultado fue un desastre que ni el mejor albañil podría arreglar sin sudar la gota gorda.
En la cultura latina, siempre decimos “más vale prevenir que lamentar”, pero parece que algunos jefes nacieron para aprender a la mala. Si trabajás en construcción, logística, entregas o simplemente sos alguien que ha tenido un jefe terco, esta historia te va a sacar una sonrisa y, seguro, te hará recordar más de una anécdota propia.