El día que 7 centavos arruinaron el negocio: una venganza pequeña pero sabrosa
Hay cosas en la vida que simplemente no se olvidan. Una de ellas es cuando el destino de una fiesta épica depende de siete miserables centavos. Sí, leíste bien: siete centavos. Parece de risa, pero para unos jóvenes de hace casi 50 años en Estados Unidos, esos centavitos marcaron la diferencia entre un fiestón con barril de cerveza y un momento digno de telenovela. ¿Hasta dónde puede llegar una tienda por no perdonar una fracción de peso? Prepárate para reírte, indignarte y, por qué no, recordar alguna vez que tú también pagaste el precio del orgullo ajeno.