El día que el karma se vistió de charco: una anécdota de hotel que no olvidarás
¿Alguna vez has tenido uno de esos días en los que sientes que el universo conspira para darte una lección? Pues lo que le pasó a un joven recepcionista de hotel en Estados Unidos es el ejemplo perfecto de cómo el karma, tarde o temprano, cobra factura… y a veces, de la manera más inesperada y hasta mojada.
Imagínate la escena: eres joven, te toca el turno en la recepción de un hotel modesto, cerca de un hospital. Un día cualquiera, una señora mayor entra buscando el baño, y de repente, el destino decide ponerte a prueba. Pero lo más curioso no es el accidente en sí, sino la reacción de un huésped que, por alguna razón, no puede verte ni en pintura. Lo que sucedió después es digno de telenovela… ¡con todo y moraleja incluida!